Impactos y afectaciones tras la recuperación del único lago en Honduras
En la comunidad Las Marías, al menos ocho viviendas han sido evacuadas y las familias afectadas han tenido que refugiarse con parientes o alquilar de forma temporal en otras zonas debido a que el Lago de Yojoa aumentó su nivel
- Actualizado: 18 de enero de 2026 a las 21:55 -
Las obras de modernización y repotenciación, ejecutadas por la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (Enee) con apoyo del Gobierno de Japón en la Hidroeléctrica Cañaveral han contribuido a la recuperación del nivel del Lago de Yojoa; sin embargo, el aumento del caudal ha provocado inundaciones que han afectado viviendas y negocios ubicados en comunidades cercanas a la ribera.
Los trabajos de modernización y repotenciación en la Hidroeléctrica Cañaveral incluyen el reemplazo de turbinas, sistemas de control y equipos electromecánicos obsoletos por tecnología digital. El objetivo es aumentar la eficiencia operativa de la central, mejorar la confiabilidad del sistema y fortalecer la generación de energía limpia en el país. El proyecto inició en noviembre y se prevé que concluya en febrero.
La recuperación del Lago de Yojoa representa un beneficio ambiental para el ecosistema y para actividades económicas como la pesca y el turismo. No obstante, el incremento del nivel del agua ha generado afectaciones en zonas pobladas, lo que pone en evidencia la necesidad de implementar medidas de mitigación, una adecuada planificación territorial y una gestión integral del recurso hídrico.
Desde el punto de vista técnico, el cierre parcial de la cortina de la Hidroeléctrica Cañaveral y la reducción del flujo de descarga a través del canal artificial de Peña Blanca han limitado temporalmente la salida de agua del Lago de Yojoa. Esta situación ha provocado un aumento sostenido del nivel del espejo de agua, generando inundaciones en zonas bajas y comunidades ribereñas.
En la comunidad Las Marías, al menos ocho viviendas han sido evacuadas y las familias afectadas han tenido que refugiarse con parientes o alquilar de forma temporal en otras zonas. “Yo tengo dos casas abajo y están inundadas. Antes el agua llegaba a cierto nivel, pero no como ahora. Hay muchas personas molestas porque estos trabajos debieron hacerse en verano y no en invierno”, manifestó Braulio Mendoza, poblador de la comunidad Agua Azul Sierra, donde también se reportan viviendas afectadas.
En la comunidad El Novillo, la situación es más crítica: unas 150 casas han quedado incomunicadas y la única vía de acceso es por medio de lanchas de remo. Rony Paz, residente de la comunidad Las Marías, indicó que varias familias se vieron obligadas a buscar refugio en casas de familiares o a rentar en otras zonas. “El lago va a bajar, no creo que el agua suba más”, expresó.
Las afectaciones también alcanzan al sector turístico. Andrea Pacheco, propietaria de un restaurante a orillas del lago, señaló que aunque son pocos, hay restaurantes, centros turísticos y hoteles inundados.
Ever Galeano, vicepresidente de la Asociación de Restaurantes del Lago de Yojoa, lamentó las pérdidas sufridas por propietarios de viviendas y negocios, aunque afirmó que el lago “solo está retomando su cauce natural”.
“Muchas veces quienes invadimos somos nosotros los seres humanos. La parte natural está ahí y el lago solo recobra lo que es de él”, expresó Galeano, quien coincidió en que los trabajos de modernización debieron ejecutarse durante la temporada seca.
Alexis Oliva, director ejecutivo de la Asociación de Municipios para la Protección del Lago de Yojoa (Amuprolago), explicó a LA PRENSA que la recuperación del lago es un fenómeno temporal, pero positivo desde el punto de vista ambiental. Detalló que el Lago de Yojoa es actualmente una cuenca controlada, sin salidas naturales, cuya descarga se realiza de forma artificial a través de un canal, lo que permite la generación de energía limpia.
“La recuperación del caudal del Lago de Yojoa es un proceso natural, forzado en este momento por las reparaciones de la maquinaria hidroeléctrica. Actualmente, el lago se encuentra por encima de los 638.15 metros sobre el nivel del mar; posiblemente esta sea una de las crecidas más altas registradas en muchos años”, señaló Oliva. Los niveles operativos del Lago de Yojoa oscilan entre los 631.5 y 637.5 metros sobre el nivel del mar, medidos sobre el espejo de agua utilizado para la generación de energía.
Oliva subrayó que muchas de las construcciones afectadas se encuentran dentro de un bien nacional, por lo que consideró que esta situación debe servir de reflexión para que el Estado, a través de las instituciones competentes, fortalezca la regulación de edificaciones en la zona. “No nos alegra que las personas pierdan sus inversiones, pero sí que el lago recupere su caudal, aunque sea de forma momentánea”, afirmó.