Siete personas murieron y varias decenas resultaron heridas este viernes en un accidente de un tren internacional EuroCity que viajaba entre la ciudad polaca de Cracovia y Praga, al impactar contra un puente metálico derrumbado sobre la vía férrea, anunciaron los socorristas.
Un balance previo de fuentes ferroviarias había anunciado diez muertos y un centenar de heridos.
Cinco mujeres checas y un hombre polaco murieron en el acto. Una séptima persona, un ciudadano ucraniano, murió en el hospital.
En total, 67 personas recibieron atención médica tras el accidente -en su mayoría checos, polacos y eslovacos-, precisó el portavoz de los servicios de socorro, Lukas Humpl.
Trece personas sufren 'heridas graves', precisó Humpl.
El conductor era uno de los sobrevivientes del accidente.
Por razones que aún deben ser determinadas, un puente metálico se derrumbó hacia las 10H30 locales (08H30 GMT) sobre el tren que pasaba por debajo a unos 120 km/h, en Studenka, noreste de República Checa, según los primeros elementos de la investigación.
El tren estaba llegando a Studenka con diez minutos de atraso, según la inspección ferroviaria.
A raíz del impacto, la locomotora y seis vagones se descarrilaron. En las inmediaciones del tren accidentado, se veían asientos y equipaje, al igual que restos metálicos del convoy y del puente.
Dieciséis unidades de bomberos con unos treinta vehículos se movilizaron hacia el lugar del accidente, al igual que numerosas ambulancias y helicópteros. Las autoridades instalaron una unidad de crisis en la zona del accidente.
Los primeros ministros checo y eslovaco, Mirek Topolanek y Donald Tusk, se dirigieron al lugar del accidente.
A bordo del tren viajaban 123 pasajeros, dijo la viceministra checa del Interior, Lenka Melicharova Ptackova. El tren cubría el trayecto entre la ciudad polaca de Cracovia y Praga.
Se trata del peor accidente ferroviario en la República Checa desde 1995, cuando 19 personas, en su mayoría jóvenes, murieron en un choque entre un tren y un ómnibus en Kruna (centro).
Los daños materiales fueron valorados en 136 millones de coronas (5,6 millones de euros), según el portavoz de la Compañía Ferroviaria Checa (CD), Ondrej Kubala.
La zona del accidente fue totalmente cerrada e inaccesible a la prensa.