Marco Noé Martínez Pereira fue el primer testigo en comparecer durante la audiencia del juicio político contra Mario Morazán, Lourdes Mejía y Gabriel Gutiérrez, funcionarios del Tribunal de Justicia Electoral (TJE), así como contra Marlon Ochoa, del Consejo Nacional Electoral (CNE).
En su declaración, explicó que se desempeñó como técnico responsable junior del CNE desde octubre de 2024 hasta abril de 2025, y que posteriormente retomó funciones como técnico responsable de los proyectos de documentos electorales y credenciales.
Detalló que, entre sus tareas, integró la comisión evaluadora y la comisión encargada de supervisar los procesos de impresión. En ese contexto, aseguró que una memoria USB con los diseños de las actas electorales fue retirada de la imprenta sin autorización, aunque luego logró recuperarla. Advirtió que esa situación implicaba el riesgo de que los archivos fueran copiados, lo que podría derivar en la reproducción de documentos oficiales.
“Para mi sorpresa, el 14 de noviembre de 2025, yo me apersoné a una de las imprentas a las que se les había adjudicado la impresión de actas. Se habían instalado tres diseñadores gráficos con la labor de diseñar y separar los diseños de las actas de los tres niveles: presidencial, municipal y Congreso Nacional”, relató Martínez.
Agregó que: “Pedí la revisión de una memoria que se iba a trasladar a otra imprenta. Me percaté de que tenía en su totalidad las actas de cierre de todas las elecciones a nivel nacional, de todos los niveles electivos. Empecé a revisar si la documentación que acompañaba la USB estaba correcta y me percaté de que no”.
Explicó además que: “En los documentos que se estaban elaborando solo se menciona cierta cantidad de actas, no su totalidad. Una de las diseñadoras gráficas sustrajo la memoria sin autorización; yo era su jefe inmediato. De manera muy maliciosa, escondiéndola en su mano, esperó a otra diseñadora junior para entregársela casi de forma oculta en la puerta de la imprenta”.
En el video presentado durante la audiencia se observa lo narrado por el testigo. La diseñadora que recibió la USB sale del lugar y se encuentra con el codirector electoral del partido Libertad y Refundación (Libre), Allan Alvarenga. Según se indicó, Angélica Álvarez es su esposa y fue candidata a designada presidencial por ese partido.Horas después del testimonio del testigo, Álvarez se pronunció en su cuenta de X, asegurando que él realizó acusaciones sin fundamento.
"Es una acusación NEFASTA; los directores electorales DISPONEN desde siempre de los diseños originales ¿por qué los robarían, si están en su poder?, decían que LIBRE haría fraude imprimiendo esas actas, EL FRAUDE lo hicieron ellos contra el pueblo hondureño", dice parte del mensaje posteado por la excandidata a designada presidencial.
La diseñadora que sustrajo la memoria fue identificada como Giuliana Maradiaga y la que la recibió para entregarla a Alvarenga fue identificada como Sofía Banegas. El testigo dijo que él, al percatarse de la irregularidad, salió de la imprenta y logró recuperar la memoria.
El testigo también explicó que el CNE, como institución, no cuenta votos, sino actas, las cuales son procesadas por las Juntas Receptoras de Votos (JRV). Subrayó que estos documentos son fundamentales para el proceso electoral y que manejan un protocolo riguroso, por lo que el principal riesgo era la posible clonación de actas con votos adulterados.
"Al momento de la contratación, nuestro contrato tiene una cláusula. Que es completamente prohibido la manipulación, manejo y traslado de documentos electorales, es parte del contrato que firmamos todos los empleados", explicó, por lo que cuestionó que ellas no solo habrían incurrido en delito electoral, sino laboral.Según explicó Marco Noé Martínez Pereira, el equipo implicado en el video presentado como prueba fue contratado directamente por el consejero del CNE, Marlon Ochoa.