San Pedro Sula, Honduras.

Karla Soler (39) y sus hijos de 10 y 5 años decidieron huir del maltrato sicológico y familiar. Encontraron refugio debajo del puente que conecta a la residencial Potosí y la Juan Lindo.

“Aquí pasé la Navidad y el fin de año. No tengo adonde ir con mis hijos. En la casa vivíamos con mi mamá, mis hermanas y mis sobrinos; pero desde que ella falleció empezaron los maltratos. Nos insultaban y nos pegaban. A mi hija le tuvieron que hacer tres puntos en la cabeza por un golpe que le dieron”, expresa Soler.

La mujer y sus hijos no tienen luz ni agua potable. Hacen sus necesidades en el monte, cocinan frijoles en unas latas de leche y recogen botellas de plástico para venderlas y conseguir algo de dinero.

“Estamos durmiendo sobre una cobija que pusimos sobre la tierra y con nailon y ramas hice esta covacha para no estar al aire libre en las noches. Tengo miedo por mis hijos y necesito ayuda, no tengo donde vivir y hay días en que nos dormimos sin comer nada. Trabajo de lo que sea. Por favor, alguien que me ayude”, clama la afectada.

Foto: La Prensa

Karla Soler cocina en latas de leche.
Pedro Reyes, policía que acompañó a LA PRENSA a buscar a la afectada y sus hijos, advierte que ellos están en riesgo de que les pueda pasar algo por varios factores. Primero, puede haber gente malintencionada que decida hacerles daño y, segundo, porque cuando llueve el río crece y los puede arrastrar si ellos no están alertas. Los niños y su madre urgen de un lugar adonde vivir. Necesitan colchonetas, ropa, cobijas, alimentos y artículos para cubrir sus necesidades.

“Tengo temor de que le pase algo a mis hijos viviendo aquí en la calle prácticamente. Además, estoy enferma y si me muero mis hijos quedarían solos”, dice Karla.

Foto: La Prensa