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'Jesús entregó su vida por nosotros”: Reflexión

  • Actualizado: 10 abril 2009 /

Jesús nos entregó su vida en el pan y en el vino, es decir, su cuerpo y su sangre real, pues mientras cenaba les dijo a sus discípulos que él estaría con nosotros hasta el final de los tiempos. La Cuaresma

Las lágrimas brotaron de sus ojos y como un niño lloraba desconsoladamente mientras se remangaba la camisa. Jesús Dubón, de 89 años, un recluso del centro penal sampedrano, jamás imaginó que monseñor Ángel Garachana lavaría sus pies y luego los besaría como Jesús lo hizo con sus discípulos en la última cena. 'Estoy conmovido. Estoy preso desde hace nueve años por homicidio en defensa propia y nunca imaginé que representaría a uno de los doce discípulos'.

Dubón y otros once privados de libertad representaron a los doce discípulos en la misa de la última cena realizada en el centro penal sampedrano, presidida por monseñor Ángel Garachana.

Fue una eucaristía emotiva y con un mensaje de reflexión, amor y comunión con Dios. El Evangelio menciona que Cristo pidió a sus apóstoles que prepararan todo lo necesario para celebrar la cena de la Pascua, rito con el cual los judíos conmemoran la libertad que Dios les dio a sus antepasados cuando eran esclavos en Egipto. Eso fue lo que monseñor realizó con los reclusos que representaron a los apóstoles.

En la misa en el penal, organizada por la Pastoral Penitenciaria, se recordó que 'Jesús celebró la cena de Pascua en Jerusalén, en compañía de sus discípulos, en una casa prestada, en un piso alto, es decir, en un segundo piso. A ese lugar se le conoce hoy como el Cenáculo'.

La última cena

El prelado explicó que en la intimidad de la última Cena, pocas horas antes de su muerte, Jesús nos entregó su vida en el pan y en el vino, es decir, su cuerpo y su sangre real, pues mientras cenaba les dijo a sus discípulos que él estaría con nosotros hasta el final de los tiempos, cada vez que repitiéramos lo que él hizo en ese momento.

En su mensaje, el obispo Garachana recordó que esas palabras fueron: 'Tomen y coman porque esto es mi cuerpo. Tomen y beban porque éste es el cáliz de mi sangre'. Así instituyó la eucaristía y les dio a los apóstoles y sus sucesores el mandato de celebrar siempre el sacrificio eucarístico en memoria suya. 'Nadie tiene mayor amor que el que entrega la vida por los demás', dijo el prelado. Recordó que Jesús entregó su vida por nosotros.

Un significado de humildad

Durante la última Cena, Jesús les lavó los pies a sus discípulos. En aquel tiempo el calzado de la gente eran las sandalias, por lo que el polvo y las pequeñas arenillas se pegaban a los pies. Por eso era costumbre de los judíos, cuando alguien llegaba a visitarlos, ofrecer un recipiente con agua para refrescar y purificar sus pies. El lavatorio lo hacía uno de los sirvientes de la casa y nunca el anfitrión.

Pero Jesús lavó los pies de sus discípulos porque quiso enseñarnos a servir y saber que su reinado se basa en el servicio. Monseñor dio un ejemplo de humildad ayer e imitó a Jesús cuando lavó y besó los pies de los doce reclusos.

La misa de última Cena y el lavatorio de pies tuvieron lugar por la noche en las parroquias de la ciudad y el evento cumbre fue en la catedral San Pedro Apóstol.

Las confesiones

Parte de la actividad religiosa de la Iglesia Católica en estos días santos fue el acto penitencial de las confesiones en la catedral. Cientos de fieles llegaron a hablar con los sacerdotes para desahogar su alma mediante el sacramento de la reconciliación.

Varios sacerdotes permanecieron en el templo y atendieron a los católicos que llegaron a confesarse y lo hicieron cara a cara con el religioso.

El obispo auxiliar de la diócesis, Rómulo Emiliani, dice que el acto de confesarse es la mejor manera de reconciliarse con Dios y lograr que alguien nos escuche, aconseje y señale qué es lo bueno y lo malo.

Católicas como Rosa Mondragón manifiestan que confesarse les da tranquilidad y ayuda a reconciliarse con el Señor.

La confesión se llama también sacramento de la reconciliación porque reconcilia al hombre con la Iglesia a la cual él, con su pecado, ha inferido una herida.

Por otro lado, cada obra buena cumplida en gracia es una riqueza que beneficia a toda la comunidad a la que pertenece el individuo. Por tanto, los sacerdotes invitan a sus fieles a ser responsables, a comprometernos siempre más porque de este modo la Iglesia es edificada y en ella hay mayor presencia de santidad y dones espirituales.

Cada hombre que comete un pecado mortal puede librarse inmediatamente de él con un perfecto arrepentimiento, es decir, con un arrepentimiento que nazca del amor y del sufrimiento de haber ofendido a Dios gravemente. En este caso el pecado es quitado, se vuelve a un estado de gracia, pero queda la obligación de confesarse en la primera ocasión que se presente.

A revivir la pasión y la muerte

Hoy en todo el mundo, y San Pedro Sula no es la excepción, los católicos revivirán la pasión y la muerte de Jesús. La actividad religiosa inicia a las seis de la mañana en la catedral San Pedro Apóstol, de donde saldrá la procesión que recorrerá un tramo que representa las catorce estaciones de la pasión y la muerte de Jesús.

El vía crucis será presidido por monseñor Ángel Garachana y también algunas parroquias con sus respectivos sacerdotes lo realizarán en los barrios y colonias.

Al finalizar la procesión, los feligreses se concentrarán en la catedral donde escucharán una reflexión.

En el centro penal sampedrano, la Pastoral Penitenciaria tendrá su propio vía crucis dentro del recinto. Los reclusos harán las representaciones. El misterio del dolor es un abismo que encontramos en todas las etapas de la historia. Ese misterio no es deseable ni es por sí mismo redentor. El misterio doloroso de la pasión y la muerte de Jesús recuerda a los cristianos que Jesús murió por nosotros, por nuestra salvación.

A las cinco de la tarde será el descendimiento de la cruz y a las 5.30 comenzará la procesión del Santo Entierro con el recorrido por las calles y avenidas de San Pedro Sula.

A las siete de la noche tendrá lugar un homenaje a la madre de Jesús, La Dolorosa. En el barrio Barandillas, los vecinos preparan alfombras de aserrín por las que pasará el cuerpo de Jesús en la procesión del Santo Entierro. El llamado es para que todos participen en las actividades de hoy.

  • En la catedral sampedrana se realizará la gran vigilia pascual de acuerdo a la programación de la semana grande de la Iglesia Católica.
  • A las 5.30 de la mañana se llevará a cabo la procesión del Santo Encuentro y habrá misas como todos los domingos. A las seis de la tarde se realizará una misa solemne con la bendición papal, según la programación.

'Me siento regocijado porque he representado a un apóstol y mis pies han sido lavados y besados por el obispo Ángel'.

Jesús Dubón
Recluso