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Fieles al servicio de Dios

  • Actualizado: 10 abril 2009 /

En el santuario de Suyapa se celebró ayer la institución del sacramento del Orden Sacerdotal que cada Jueves Santo conmemora la feligresía católica.

En el santuario de Suyapa se celebró ayer la institución del sacramento del Orden Sacerdotal que cada Jueves Santo conmemora la feligresía católica.

La ceremonia fue presidida por el cardenal Óscar Andrés Rodríguez junto a los obispos Darwin Andino y Juan José Pineda y en su homilía solicitó a los sacerdotes continuar con su entrega fiel al servicio de Dios y la Iglesia.

El grupo de presbíteros de Francisco Morazán salió de la capilla de la aldea de Suyapa en procesión al santuario luego de realizar sus promesas de fe para participar en la eucaristía que marca el final de la Cuaresma.

Misión de la Iglesia

Los cánticos y aplausos en honor a los líderes religiosos dieron paso al mensaje central de la celebración a cargo del cardenal Rodríguez.

'Es un día de gratitud porque nos entregamos al servicio del pueblo, pues somos depositarios y servidores de la palabra de salvación que Dios ha dicho al mundo en su hijo'. El mayor compromiso de los sacerdotes se basa en la fidelidad al Señor en su amor y opción por los más necesitados. Recalcó que, con la misión, la Iglesia renueva su identidad y vocación. 'Manifestar a Jesucristo es un signo claro de la presencia del Espíritu Santo', agregó Rodríguez.

El representante de la Iglesia les pidió a sus presbíteros que mantengan presente la preparación continua que tiene su fundamento en el dinamismo del orden sacerdotal.

'Ser discípulos de Cristo significa preocuparse por la formación. Es difícil que se forme el que ya se siente formado y es una exigencia del crecimiento en la vida de fe de los sacerdotes', según el clérigo.

'No es posible una formación desconectada de nuestro ministerio sacerdotal, pues requiere la vivencia personal. Se trata de algo integral que nos compromete en nuestra vida personal y en la relación presbiteral', explicó el cardenal.

La Misa Crismal es la celebración en la que, además de celebrar la renovación de los votos sacerdotales, se bendicen los óleos sagrados. El Santo Crisma, es decir el óleo perfumado, representa al Espíritu Santo y es dado junto con sus crismas el día en que los fieles reciben el sacramento del bautismo, la confirmación y en la ordenación de los diáconos en el día de su ordenación sacramental.

Los párrocos recogen en recipientes más pequeños los óleos para utilizarlos en cada una de las parroquias.