Una nueva disposición implementada en el Hospital General Atlántida ha generado críticas y debate en el norte del país. La dirección del centro asistencial oficializó la prohibición de ingreso a mujeres que vistan minifaldas, escotes pronunciados, blusas de tirantes, jeans rasgados y leggings, medida que se aplica tanto al personal médico como a los familiares y visitantes de los pacientes.
Para asegurar el cumplimiento de la normativa, se colocaron rótulos informativos en los portones de acceso, en los que se indica la vestimenta permitida. La administración del hospital confirmó que el personal de seguridad tiene instrucciones de negar el ingreso a quienes no cumplan con el código de vestimenta, solicitándoles que regresen a sus hogares para cambiarse.
La directora del centro asistencial, Silvia Bardales, defendió la medida al argumentar razones de moralidad y respeto. “Esto no es algo que deba ofender ni extrañar. No queremos extremos”, expresó Bardales.
Agregó que el hecho de tratarse de un hospital público no impide establecer normas de comportamiento y presentación personal .“Que sea un hospital público no significa que no se puedan poner límites. La población merece respeto. No queremos extremos”, reiteró.
Según la funcionaria, la decisión se adoptó luego de que se observara que algunos visitantes, principalmente mujeres, acudían al hospital con vestimenta que calificó como provocativa.
“Aquí siempre ha ocurrido que llega gente vestida de esa manera; por eso se tomó esta medida”, apuntó.
En contra de la medida
No obstante, colectivos feministas han manifestado su rechazo, al considerar que la disposición podría contravenir la ordenanza municipal vigente en La Ceiba, que sanciona el acoso y protege la libertad de las mujeres en espacios públicos.
Bardales reconoció que el hospital ha recibido llamadas de organizaciones que se oponen a la normativa, pero minimizó las críticas.
“Han llamado manifestándose en contra de esta disposición y se les ha explicado que no estamos exigiendo nada que esté fuera de las normas de moralidad que deben respetarse en cualquier institución pública”, concluyó.
En La Ceiba, desde 2021, está vigente una ordenanza municipal que prohíbe y sanciona el acoso laboral y en espacios públicos, con el objetivo de proteger la libertad y dignidad de las mujeres. Hasta el momento, las autoridades no reportan denuncias formales relacionadas con este caso.