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Papa llama a evitar la tentación y vanidades

  • 10 abril 2009 /

El papa Benedicto XVI lavó y secó los pies de doce hombres en la ceremonia tradicional del Jueves Santo que conmemora el gesto de humildad de Cristo hacia sus apóstoles la noche antes de morir.

El papa Benedicto XVI lavó y secó los pies de doce hombres en la ceremonia tradicional del Jueves Santo que conmemora el gesto de humildad de Cristo hacia sus apóstoles la noche antes de morir.

El Papa llamó a los católicos a evitar la tentación de las posesiones materiales y las 'vanidades'.

Durante el oficio derramó agua sobre los pies derechos de doce hombres y los secó. Ante unas cuatro mil personas congregadas en la Basílica de San Juan de Letrán, el líder pidió rezar a Dios para que aleje de los ojos y del alma de los fieles el mal.

Durante la homilía pronunciada en italiano, el Papa aseguró que Jesús ha enseñado a alzar los ojos y, sobre todo, el corazón. A levantar la mirada quitándola de las cosas del mundo y a orientarla en la oración hacia Dios. 'En un himno de la oración de las horas pedimos al Señor custodiar nuestros ojos para que no reciban y dejen entrar en nosotros la vanidad, la nada, sólo aquello que es apariencia', dijo.

Por ello, llamó a rezar para que, a través de los ojos no entre en los cristianos el mal, 'falsificando y ensuciando' así su ser. 'Pero queremos, sobre todo, rezar para tener ojos que vean todo lo que en realidad es verdadero, luminoso y bueno; para que nos volvamos capaces de ver la presencia de Dios en el mundo', añadió.

El pontífice pidió que 'oremos para que veamos el mundo con ojos de amor, con los ojos de Jesús, reconociendo así a los hermanos y a las hermanas que necesitan de nosotros, que esperan de nuestra palabra y de nuestra acción'.

Santos óleos

El Papa dijo en una ceremonia en la Basílica de San Pedro que los católicos deben recibir la eterna verdad de Dios en lugar de ser influenciados por las 'opiniones reinantes' y por la superficialidad.

Ambos oficios religiosos buscaban conmemorar el momento en que Cristo fundó el sacerdocio durante la última cena la noche antes de su muerte.

En su homilía durante la misa crismal, concelebrada por cardenales, obispos y sacerdotes, Ratzinger estimó que el orgullo y la arrogancia de las personas pueden resultar destructivas, 'desmembrar cualquier comunidad y conducir a la violencia'.

Los cristianos deben aprender de Jesús que la 'humildad correcta' es acorde con la palabra de Dios. El jefe de la Iglesia Católica criticó los puntos de vista del filósofo alemán Friedrich Nietzsche, 'que ridiculizaba la humildad y la obediencia como valores de esclavos, como fuente de opresión'.

  • La agenda del Papa transcurre en momentos en que la atención de Italia está centrada en un terremoto que causó la muerte de más de 280 personas.