La salida de la aerolínea estadounidense Spirit Airlines del mercado hondureño ya tiene un efecto directo: una pérdida estimada de 4.7 millones de dólares anuales en tasas aeroportuarias y una reducción significativa en la oferta de vuelos internacionales.
El impacto no es menor. Según el experto en conectividad aérea, Peter Fleming, el cese de operaciones implica la cancelación de más de 24 frecuencias semanales hacia Estados Unidos, lo que debilita la conexión del país con uno de sus principales destinos.
Además, la medida se traducirá en una caída de más de 130,000 pasajeros al año, afectando no solo al sector aéreo, sino también a actividades vinculadas como el turismo, el comercio y los servicios aeroportuarios.
Ante este escenario, la Agencia Hondureña de Aeronáutica Civil activó este sábado un “protocolo de contingencia” para proteger a los pasajeros afectados por la cancelación de vuelos.
La autoridad informó que supervisará de forma rigurosa el cumplimiento de los reembolsos y compensaciones legales, además de monitorear el portal digital habilitado por la aerolínea para la gestión de reclamos.
Fleming advirtió que el golpe también tendrá un impacto social, debido a la posible pérdida de empleos directos e indirectos en las terminales aéreas del país.
“Este panorama refuerza la importancia de fortalecer la conectividad aérea como un eje estratégico para el desarrollo económico, la atracción de inversiones y el posicionamiento internacional de Honduras”, subrayó el especialista.
La decisión de Spirit Airlines sorprendió al anunciar el viernes el cese de sus operaciones tras fracasar un acuerdo de rescate gubernamental de 500 millones de dólares en Estados Unidos.
En enero de 2024, un juez federal también había bloqueado una oferta de compra por 3,800 millones de dólares, al considerar que la fusión reduciría la competencia y elevaría las tarifas para los usuarios.
La aerolínea, con sede en Florida, operaba rutas entre Estados Unidos, el Caribe y varios destinos de América Latina, incluyendo Honduras, México, Colombia, Perú, Costa Rica, República Dominicana y Puerto Rico.