Entre los elementos que se busca recuperar están los motores y el registrador de voz de la cabina, componentes considerados relevantes para la investigación que busca establecer las causas del accidente.
Para apoyar las labores en el lugar, representantes de Honeywell, fabricante de los motores de la aeronave, llegaron a Honduras. También participan Andrés Pereira, abogado, y especialistas de Watts Law Firm, firma con sede en Estados Unidos contratada por familiares de las víctimas que mantienen un proceso legal contra la aerolínea.
Una vez extraídos del fondo marino, los motores y el registrador de voz serán trasladados a Estados Unidos para su análisis por especialistas de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB, por sus siglas en inglés), en sus instalaciones de Washington.
El accidente ocurrió minutos después del despegue
El siniestro ocurrió el 17 de marzo de 2025, cuando el vuelo LNH-018 de Lanhsa despegó del Aeropuerto Internacional Juan Manuel Gálvez, en Roatán, con destino al aeropuerto Guillermo Anderson de La Ceiba.
Minutos después del despegue, la aeronave se precipitó al mar frente a la isla. El accidente dejó 12 personas fallecidas y cinco sobrevivientes.
Desde entonces, los restos del avión permanecían en el fondo marino, mientras las autoridades aeronáuticas y demás involucrados han continuado con las diligencias encaminadas a establecer qué provocó la caída.
La operación que comenzó esta semana representa una nueva etapa en la obtención de evidencia física del aparato, especialmente de componentes que pueden ser examinados en tierra con equipos especializados.