Honduras
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Roatán, Honduras. Este jueves inició la operación de recuperación de las evidencias del avión Jetstream 31/32 de la aerolínea Lanhsa (vuelo LNH-018), el cual se precipitó al mar en la isla de Roatán segundos después de haber despegado con destino al aeropuerto Guillermo Anderson de La Ceiba, al norte de Honduras.
El trágico accidente, ocurrido el pasado 17 de marzo de 2025, dejó un saldo de 12 personas fallecidas y cinco sobrevivientes. La aeronave yace sumergida a unos 45 metros de profundidad y a 800 metros de distancia de la cabecera de la pista del aeropuerto internacional Juan Manuel Gálvez.
Para coordinar las maniobras en el sitio del siniestro, arribaron al país representantes de Honeywell, compañía fabricante de los motores de la aeronave. En el operativo también participan el abogado Andrés Pereira y un equipo de expertos de la firma Watts Law Firm, con sede en Estados Unidos y contratados por los familiares de las víctimas que mantienen un proceso legal contra la aerolínea.
Las labores de extracción están a cargo de un equipo especializado de buzos, el cual cuenta con el respaldo logístico y de seguridad de efectivos de la Fuerza Naval de Honduras.
El objetivo principal de la misión es extraer los componentes clave de la aeronave para su posterior estudio técnico. Una vez recuperados los motores del mar y la caja de grabación, serán trasladados a Estados Unidos para ser analizados minuciosamente por expertos de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB, por sus siglas en inglés) en sus instalaciones de Washington.
Los hallazgos de estas pericias resultarán determinantes para establecer con precisión las causas mecánicas o humanas de la caída de la aeronave, así como para definir la responsabilidad civil y concretar las indemnizaciones correspondientes a las familias afectadas.