¿Una señal del fin? Eclipse lunar revive historias de terremotos y catástrofes
La noche de este jueves 27 y la madrugada del viernes 28 de agosto, Honduras y varios países del mundo podrán observar un eclipse lunar parcial de gran magnitud
- Actualizado: 27 de agosto de 2026 a las 13:57 -
La Luna está a punto de quedar completamente cubierta por la sombra de la Tierra y una serie de movimientos sísmicos registrados recientemente vuelven a poner sobre la mesa una vieja pregunta: ¿existe alguna relación entre los eclipses y los terremotos o se trata únicamente de una coincidencia?
La noche de este jueves 27 y la madrugada del viernes 28 de agosto, Honduras observará un eclipse lunar parcial de gran magnitud. Cerca del 93% del diámetro de la Luna quedará cubierto por la sombra terrestre, lo que hará que el fenómeno tenga una apariencia cercana a la de un eclipse total y que el satélite adquiera tonalidades rojizas.
El fenómeno, por su espectacularidad, también ha despertado en redes sociales antiguas teorías que vinculan los eclipses con terremotos, cambios bruscos en la naturaleza e incluso acontecimientos apocalípticos. La coincidencia temporal con sismos recientes ha hecho que esas interpretaciones cobren fuerza, pero la ciencia no ha demostrado que un eclipse pueda desencadenar terremotos.
Expertos en astronomía detallan que la relación entre ambos fenómenos, no es nueva. Durante siglos, distintas civilizaciones interpretaron los eclipses como señales sobrenaturales o advertencias de que algo estaba por ocurrir. En América, por ejemplo, los eclipses provocaban temor y preocupación porque eran vistos como alteraciones del orden cósmico.
En otras culturas, la desaparición temporal de la luz del Sol o el cambio de aspecto de la Luna fue interpretado como una señal de desgracias, guerras, enfermedades o transformaciones políticas. En Europa, durante siglos, los eclipses también fueron considerados presagios de acontecimientos negativos.
¿Puede la Luna influir en los terremotos? La respuesta requerirá una distinción. La Luna ejerce una fuerza gravitacional sobre la Tierra y participa, junto con el Sol, en las mareas. Esas fuerzas también producen pequeñas deformaciones en la corteza terrestre.
Pero de ahí a afirmar que un eclipse provoca terremotos hay un salto que la evidencia científica no permite dar. El eclipse no genera una fuerza gravitacional extraordinaria capaz de activar por sí misma una cadena de terremotos.
Lo que ocurre durante un eclipse lunar es que el Sol, la Tierra y la Luna se encuentran alineados de una manera que permite que la sombra terrestre sea proyectada sobre la Luna. Esa alineación forma parte de la mecánica orbital normal y puede calcularse con gran precisión.
El eclipse de este jueves será, en términos científicos, un fenómeno astronómico perfectamente explicable y predecible. En Honduras comenzará la fase penumbral a las 7:23 p.m., la fase parcial a las 9:12 p.m., mientras que la fase parcial finalizará a las 11:13 p.m. del 27 de agosto.
Pero para quienes disfrutan del misterio, la coincidencia seguirá resultando inquietante: una Luna casi completamente cubierta por la sombra de la Tierra mientras el planeta continúa registrando sus habituales movimientos sísmicos.
La diferencia está en cómo se interpreta. Para las antiguas civilizaciones, podía ser una advertencia del cielo. Para la ciencia, es una coincidencia entre dos fenómenos naturales que obedecen a mecanismos diferentes.
Así que, aunque el cielo pueda parecer apocalíptico durante unos minutos, no hay evidencia científica que permita afirmar que el eclipse sea una señal de que ocurrirá un gran terremoto.