Gerson Joel Peña, un joven de 31 años, es el protagonista de una historia de profunda resiliencia y valentía tras sobrevivir a un accidente que le arrebató la movilidad y funcionalidad de sus extremidades superiores.
Hace ocho meses, mientras trabajaba en Roatán, Gerson sufrió una potente descarga eléctrica mientras manipulaba unos tubos. El impacto fue tal que permaneció en estado de coma durante ocho días, sin memoria alguna del momento exacto del incidente.
A pesar de que inicialmente sus brazos conservaban su forma física, el daño interno en las venas y tejidos fue irreversible, dejando sus miembros sin movimiento y obligándolo a enfrentar una nueva y dura realidad: la doble amputación.
Hoy, la cotidianidad de Gerson depende enteramente del apoyo de sus padres. Su madre, quien se dedica a la venta de comida para el sustento familiar, es la encargada de alimentarlo, bañarlo y vestirlo.
En un conmovedor testimonio recogido por el padre Leopoldo Serrano, quien sacó del silencio de su hogar su clamor de ayuda, Gerson llora al sentirse impotente cuando alguien más debe ayudarle, incluso a alimentarse.
El padre Leopoldo Serrano es un sacerdote franciscano hondureño de 59 años, oriundo de Guarita, Lempira, reconocido por su labor social, defensa de los pobres y adictos en Santa Bárbara. Él ayuda a muchos como santos a través de su fundación Hogar Franciscano de La Misericordia, localizado en Macuelizo, Santa Bárbara,
En 2025, ganó notoriedad nacional al realizar una caminata de 340 km desde el occidente hasta Tegucigalpa para promover la paz política y el diálogo.
El dolor de la tragedia se refleja también en los ojos de su pequeña hija, Sofía, quien entre lágrimas expresa que lo que más desea para su padre es que pueda tener sus brazos de nuevo.
"Me duele verlo sin brazos", confiesa la menor entre lágrimas, evidenciando el impacto emocional que la situación ha tenido en el núcleo familiar.
Su padre, quien le presta a Gerson sus brazos para ayudarle a sobrellevar su día, clama para que personas de buen corazón le ayuden a obtener prótesis que le permitan recuperar la normalidad de su vida.
De sus brazos solo le quedan los antebrazos, y cree que podrá aprender a usar prótesis, si alguien decide ayudarlo.
Antes de la "desgracia", como él mismo la califica, Gerson se encontraba construyendo una casa para asegurar el futuro de sus hijas. Sin embargo, el accidente dejó la obra gris, a "medio andar", sumando una preocupación más a su difícil situación económica.
Un llamado a la solidaridad
La esperanza de Gerson y su padre es clara: obtener prótesis que le devuelvan la autonomía. "Que me ayuden a poder tener las prótesis... para que él se pueda valer en varias cosas y ya dependa de él mismo", suplica su padre ante la cámara del padre Leopoldo.
El caso ha comenzado a movilizar pedidos de ayuda dirigidos a organizaciones, municipalidades y ciudadanos de buen corazón en ciudades como Tegucigalpa o San Pedro Sula, con el fin de conseguir no solo el equipo médico necesario, sino también los materiales para finalizar la vivienda de este padre que, pese a no tener brazos, mantiene intacto el deseo de proteger a los suyos.
"Él no se rinde porque tiene dos hijos que lo necesitan de pie", concluye el relato de quienes lo acompañan, recordando que, aunque Gerson no pueda abrazar físicamente a su hija cuando llora, su amor y su lucha la alcanzan con la misma fuerza.
Las personas interesadas en colaborar pueden comunicarse al número +504 9510-0524. Cualquier aporte puede contribuir a mejorar la calidad de vida de Gerson y su familia.