Ante el avance de una de las sequías más severas de los últimos años, el Gobierno anunció la creación de un fondo de 70 millones de dólares —más de 1,800 millones de lempiras— destinado a brindar asistencia a unas 800 mil personas afectadas en distintas regiones del país.
La emergencia ya deja pérdidas en cultivos, problemas de acceso al agua potable y un aumento de la inseguridad alimentaria en las comunidades más golpeadas por la falta de lluvias.
Para enfrentar la crisis, organismos internacionales como la Organización de las Naciones Unidas (ONU) trabajarán junto a la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco) en la ejecución de ayuda humanitaria. El plan incluye la entrega de alimentos, agua potable, insumos agrícolas y apoyo directo a familias que sobreviven en condiciones extremas.
La ayuda estará enfocada principalmente en comunidades del corredor seco hondureño, considerado una de las regiones más vulnerables a la sequía en Centroamérica.
Asimismo, el programa incluye estrategias para fortalecer la resiliencia de las comunidades mediante proyectos orientados a mejorar la seguridad alimentaria y promover la recuperación económica local.
Reynaldo Sánchez, titular de Copeco, detalló que los fondos no serán administrados directamente por el Gobierno. En su lugar, serán gestionados por agencias de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), mientras que las instituciones nacionales coordinarán la ejecución de las acciones en el territorio.
Los pronósticos de sequía advierten pérdidas significativas en cultivos como el maíz y el frijol, lo que afectaría directamente a miles de productores a nivel nacional.
Ante ese escenario, las autoridades se preparan para atender a las familias afectadas. Por ello, este sábado declararon alerta verde en 60 municipios de la zona sur, parte del oriente y el centro del país.
De acuerdo con el boletín del Centro de Estudios Atmosféricos, Oceanográficos y Sísmicos (Cenaos), las olas de calor prolongadas registradas durante mayo y las condiciones secas elevaron los procesos de evapotranspiración en distintas regiones del país.
La situación está generando una sequía hídrica importante en microcuencas que abastecen ríos que desembocan en el Golfo de Fonseca y el río Lempa.