La reciente entrada en vigor de la Ley de Empleo a Tiempo Parcial, tras su aprobación en el Congreso Nacional y su publicación en el diario oficial La Gaceta el pasado 28 de marzo, tuvo su primer pulso real durante el feriado de Semana Santa 2026.
El dinamismo propio de la temporada alta llevó a negocios, especialmente del rubro gastronómico, a recurrir a esta modalidad para responder a la alta demanda de clientes en destinos turísticos.
Napoleón Murillo, presidente de la Asociación de Restaurantes, confirmó que varios empresarios ya comenzaron a formalizar contratos bajo este esquema, documentarlos e inscribirlos ante la Secretaría de Trabajo para cumplir con el reglamento y evitar inconsistencias administrativas.
La normativa ha abierto una ventana tanto para empleadores como para trabajadores. Por un lado, permite a los negocios cubrir picos de actividad sin asumir las cargas de una jornada completa; por otro, facilita el acceso a ingresos para personas que no pueden trabajar a tiempo completo, como estudiantes o emprendedores.
Esta flexibilidad se traduce en turnos de entre tres y cinco horas diarias, una dinámica que cobra especial relevancia en temporadas como Semana Santa, Navidad o la Semana Morazánica, cuando aumenta la demanda de mano de obra temporal.
El diputado nacionalista Arnold Burgos, señaló que el movimiento de contrataciones fue particularmente fuerte en la zona norte del país, donde la afluencia de turistas obligó a reforzar la atención en negocios de servicios.
“Buscamos beneficios como el empleo parcial; hay entre 30,000 y 50,000 personas beneficiadas directamente solo esta Semana Santa”, afirmó Burgos.
El reglamento de la ley fija parámetros claros: jornadas entre 18 y 32 horas semanales, con acceso garantizado a la seguridad social a través del Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS) y aportaciones al Régimen de Aportaciones Privadas (RAP), además del reconocimiento proporcional de vacaciones y prestaciones laborales.
Así, la Semana Santa no solo movilizó el turismo, sino que también marcó el primer escenario de aplicación real de una ley que apunta a flexibilizar el mercado laboral sin desligarse de los derechos básicos del trabajador.