Las autoridades de la Secretaría de Educación anunciaron que iniciarán el proceso de actualización del Currículo Nacional Básico (CNB), con el objetivo de mejorar la calidad educativa del país.
El CNB es la hoja de ruta del sistema educativo hondureño. El documento, aprobado en 2003, establece los aprendizajes que deben adquirir los estudiantes desde su ingreso a prebásica hasta la culminación del nivel medio.
En ese sentido, Arely Argueta, ministra de Educación, manifestó que a partir del nuevo año escolar se comenzará a trabajar en el cambio de la currícula, la cual no ha sido actualizada en más de dos décadas.
“Este año tenemos el reto de empezar a hacer el cambio del CNB, pues desde el gobierno del presidente Maduro no se ha vuelto a tocar esta currícula”, expresó la funcionaria.
Durante la administración anterior, las autoridades educativas anunciaron en reiteradas ocasiones que se modificaría la malla curricular en los diferentes niveles educativos; sin embargo, Argueta aseguró que no se encontraron avances significativos al respecto.
El CNB actualmente vigente está organizado por áreas curriculares según cada ciclo educativo. En el nivel de prebásica, estas se enfocan en el desarrollo personal y social del alumno, la relación con su entorno y la comunicación.
En el nivel de educación básica, el énfasis está puesto en el desarrollo de destrezas comunicativas como el lenguaje, la lectura y la escritura, el cálculo matemático, la educación física y los conceptos fundamentales del entorno social y natural.
Mientras tanto, en el nivel medio —secundaria— las áreas curriculares se orientan a la formación científico-humanista, la formación tecnológica diversificada y la formación técnica especializada.
Aunque Argueta no detalló hacia dónde se orientará el nuevo CNB, expertos en educación consideran que la nueva hoja de ruta del sistema educativo hondureño debe incorporar habilidades digitales, programación, uso de inteligencia artificial y navegación segura en internet.
Asimismo, señalan la importancia de incluir contenidos sobre emprendimiento y finanzas personales, con el objetivo de que los jóvenes egresen con conocimientos para administrar su dinero, ahorrar y crear sus propios negocios, y no únicamente para buscar empleo.
También recomiendan fortalecer el pensamiento crítico en los estudiantes, promoviendo el análisis y la comprensión de los contenidos por encima de la memorización.
De igual forma, plantean la necesidad de integrar la educación ambiental práctica, la formación en valores y la atención a la salud mental, con el fin de reforzar la ética, la convivencia y el manejo de las emociones, aspectos considerados clave en la sociedad actual.