'Agarré a mi hija y grité a mi mujer: ¡corre!', dice Simon Howard, uno de los múltiples testigos presentes la tarde del sábado, durante el atentado, en el aeropuerto de Glasgow, que estaba lleno a esa hora de turistas y de gente de vacaciones.
Tras la emoción, los viajeros cuentan como huyeron, llenos de miedo, del aeropuerto, luego que una camioneta jeep en llamas se estrellara contra el terminal del aeropuerto, dañando el edificio, y a sólo dos días del hallazgo de dos coches llenos de explosivos en Londres.
Frente a los periodistas de la BBC, Howard explicó que vio a la camioneta encajarse en la puerta del terminal con un hombre que se inclinaba por la ventanilla con una botella que tenía una mecha encendida.
'Los pilones lo detuvieron antes de que atravesara las puertas principales' cuanta por su lado James Edgar. 'Si el vehículo hubiera cruzado habría matado a cientos de personas'.
En la agitación que siguió a los primeros momentos de terror, los testigos cuentan los minutos siguientes al incidente. Stephen Clarkson explica que uno de los hombres intentó abrir el cofre del vehículo, sin éxito porque los policías luchaban por controlarlo en el suelo.
Según otros testigos, un hombre intentó echar gasolina a la camioneta cuando los pasajeros lo tiraron al piso.
'Al comienzo el fuego era pequeño. Pero luego hubo una enorme explosión, realmente una gran deflagración', declaró Robin Patterson, 42 años, espectador de este ataque calificado de 'atentado' el sábado por el nuevo primer ministro británico, Gordon Brown.
Después del incidente, varios testigos vieron que un hombre en llamas salía de la camioneta: 'El tipo al lado de la camioneta, su piel y su ropa se caían literalmente', 'corrió fuera de la camioneta, parecía completamente loco'.
Los testigos eran numerosos esta tarde de sábado en el aeropuerto de Glasgow, el más frecuentado de Escocia, que esperaba unos 35.000 pasajeros en este primer día de las vacaciones escolares en la región.