San Pedro Sula, Honduras.
En la víspera de Navidad el obispo Ángel Garachana envió un mensaje de amor a los sampedranos, pero también pidió seguir orando para que pare la violencia en el país.
En una conferencia de prensa, que ya es tradición en la navidad, Garachana recordó que se necesita poner en el centro vital de la Navidad a Jesucristo, el niño nacido en Belén.
“Feliz nacimiento de Jesucristo porque con él nos ha venido todo lo bueno, bello, noble, justo, amoroso que nosotros podemos esperar y Dios nos puede dar”, dijo.
Explicó que en el nacimiento de Jesús se manifiesta la solidaridad de Dios y su pedagogía de acercamiento a los pobres, pequeños, humillados, haciéndose pobre, débil e indefenso.
Pidió “acoger de corazón al que es nuestra paz, a desterrar rencores, odios, violencia y que nazca Jesús en nosotros”.
“La Navidad es una revalorización que Dios mismo hace y la familia donde crece Jesús es el modelo, es como el hogar y la escuela del amor”, indicó.
El obispo rememoró el mensaje del papa Francisco que invitó a vivir la Navidad con el perfume de la familia que no es otra cosa que ese amor que se derrama y se extiende y difunde a todos los demás.
“La Navidad es la paz traída por Dios, acojámosla en el corazón, en las familias en nuestra Honduras”.
El prelado enfatizó que ojalá el mensaje llegue a las personas que en víspera de Navidad están matando. “Queremos que llegue a todos el mensaje de la paz pero, difícilmente vamos a construir la paz sino tenemos un corazón pacífico”, dijo.
Lamentó que hace mucho tiempo monseñor Rómulo Emiliani y él pidieron un basta ya a la violencia, pero esas palabras parece que han caído en el vacío, por lo que hay que seguir gritando en el nombre de Jesús y de los ángeles basta ya de violencia y que crezca la espiral de la paz, del amor y solidaridad.
Garachana dijo que preocupa que ya no solo son muertes aisladas, siguen las masacres y sin saber qué hay detrás de ello.
“Hay que seguir orando por la paz, cada quien desde su ambiente para lograr pronto esa anhelada paz en Honduras”, explicó.
En medio del ambiente que se vive en Honduras por los últimos hechos registrados, recordó que en el nacimiento de Jesús se han cumplido las promesas de Dios y las esperanzas humanas.
“Él es el Mesías prometido y esperado. Dios ha mostrado su fidelidad y los anhelos de la humanidad no son una pasión inútil, sino que han alcanzado su realización de manera insospechada”, puntualizó.
En la víspera de Navidad el obispo Ángel Garachana envió un mensaje de amor a los sampedranos, pero también pidió seguir orando para que pare la violencia en el país.
En una conferencia de prensa, que ya es tradición en la navidad, Garachana recordó que se necesita poner en el centro vital de la Navidad a Jesucristo, el niño nacido en Belén.
“Feliz nacimiento de Jesucristo porque con él nos ha venido todo lo bueno, bello, noble, justo, amoroso que nosotros podemos esperar y Dios nos puede dar”, dijo.
Explicó que en el nacimiento de Jesús se manifiesta la solidaridad de Dios y su pedagogía de acercamiento a los pobres, pequeños, humillados, haciéndose pobre, débil e indefenso.
Pidió “acoger de corazón al que es nuestra paz, a desterrar rencores, odios, violencia y que nazca Jesús en nosotros”.
“La Navidad es una revalorización que Dios mismo hace y la familia donde crece Jesús es el modelo, es como el hogar y la escuela del amor”, indicó.
El obispo rememoró el mensaje del papa Francisco que invitó a vivir la Navidad con el perfume de la familia que no es otra cosa que ese amor que se derrama y se extiende y difunde a todos los demás.
“La Navidad es la paz traída por Dios, acojámosla en el corazón, en las familias en nuestra Honduras”.
El prelado enfatizó que ojalá el mensaje llegue a las personas que en víspera de Navidad están matando. “Queremos que llegue a todos el mensaje de la paz pero, difícilmente vamos a construir la paz sino tenemos un corazón pacífico”, dijo.
Lamentó que hace mucho tiempo monseñor Rómulo Emiliani y él pidieron un basta ya a la violencia, pero esas palabras parece que han caído en el vacío, por lo que hay que seguir gritando en el nombre de Jesús y de los ángeles basta ya de violencia y que crezca la espiral de la paz, del amor y solidaridad.
Garachana dijo que preocupa que ya no solo son muertes aisladas, siguen las masacres y sin saber qué hay detrás de ello.
“Hay que seguir orando por la paz, cada quien desde su ambiente para lograr pronto esa anhelada paz en Honduras”, explicó.
En medio del ambiente que se vive en Honduras por los últimos hechos registrados, recordó que en el nacimiento de Jesús se han cumplido las promesas de Dios y las esperanzas humanas.
“Él es el Mesías prometido y esperado. Dios ha mostrado su fidelidad y los anhelos de la humanidad no son una pasión inútil, sino que han alcanzado su realización de manera insospechada”, puntualizó.