El puente a desnivel Papa Francisco, ubicado en el anillo periférico de Tegucigalpa, continuará cerrado mientras la Alcaldía Municipal del Distrito Central (AMDC) espera nuevos estudios técnicos que determinen si la estructura es segura para los usuarios.
La obra volvió a estar bajo cuestionamientos luego de que en redes sociales circularan imágenes y señalamientos sobre el supuesto uso de durapax en las juntas del puente, lo que generó dudas entre ciudadanos.
Ante la polémica, el alcalde capitalino Juan Diego Zelaya aseguró que la infraestructura no será habilitada hasta contar con la certeza técnica de que cumple con todas las condiciones de seguridad.
"No vamos a habilitar ninguna obra hasta estar completamente convencidos de que cumple con todas las medidas de seguridad. La vida de los ciudadanos está primero", manifestó el edil.
Zelaya recordó que el puente fue habilitado durante la administración anterior, dirigida por Jorge Aldana, pero posteriormente fue cerrado en enero de 2026 luego de detectarse grietas que obligaron a realizar nuevas evaluaciones.
El alcalde explicó que la actual administración ya cuenta con cuatro estudios técnicos y que solicitarán uno adicional antes de tomar una decisión definitiva sobre la reapertura del paso vehicular.
"No estoy convencido hasta que esté convencido técnicamente que ese puente está con todas las medidas de seguridad posibles", afirmó Zelaya, quien insistió en que la decisión no responde a intereses políticos.
Por su parte, el ingeniero Jorge Paz, expresidente del Colegio de Ingenieros Civiles de Honduras, explicó que el material observado en las imágenes corresponde a las juntas de los pretiles o barreras de protección del puente, y no a elementos estructurales.
Según Paz, estas barreras tipo Jersey tienen como función evitar que los vehículos salgan de la vía y el uso de espuma de poliestireno expandido, conocida como durapax, no representa un riesgo para la estabilidad de la obra.
El especialista señaló que el verdadero problema no está en el material utilizado, sino en la forma en que fueron ejecutados los acabados visibles en las juntas, ya que un trabajo deficiente puede generar una percepción negativa en la población.
"El problema no es el durapax, el problema es la calidad de la ejecución del trabajo. El acabado evidencia un trabajo deficiente", explicó Paz.
El ingeniero agregó que la responsabilidad de estos detalles recae tanto en el contratista encargado de la obra como en los equipos de supervisión, quienes deben garantizar que los acabados cumplan con los estándares requeridos.
Mientras continúan las evaluaciones, la AMDC mantiene cerrado el puente Papa Francisco y asegura que la reapertura únicamente se realizará cuando exista un informe técnico que confirme que la circulación por la estructura no representa ningún peligro para los capitalinos.