El crecimiento demográfico y el vertiginoso desarrollo económico experimentado en la región central del país han transformado de forma radical el entorno urbano de Comayagua.
La consolidación del valle de Comayagua como un eje turístico y logístico estratégico ha dejado al descubierto serias incongruencias en el ordenamiento territorial de la ciudad colonial.
Entre los principales problemas identificados por la ciudadanía y las autoridades locales destaca la permanencia de infraestructuras de alta seguridad en medio de zonas comerciales y residenciales de alto tránsito.
Frente a esta situación, parlamentarios del Congreso Nacional y autoridades edilicias han sumado esfuerzos para impulsar la reubicación inmediata del centro penitenciario local.
La iniciativa busca trasladar a la población penitenciaria hacia otros reclusorios del país en un plazo prudencial, con el objetivo de liberar el predio y destinarlo a proyectos de desarrollo comunitario, turístico y comercial que beneficien a la población.
“Esa es una intención que tenemos desde hace mucho tiempo y sé que el alcalde de Comayagua también está trabajando en ese sentido, por lo tanto estamos respaldando la propuesta para reubicar la penitenciaría en un lugar fuera del centro de la ciudad”, expresó Ronald Panchamé, diputado del Partido Libertad y Refundación (Libre).
El recinto carcelario entró en funciones a finales de la década de 1970, lo que entonces representaba una zona periférica y despoblada del municipio.
Sin embargo, en las últimas cuatro décadas, la expansión urbana avanzó aceleradamente hacia el sector del Aeropuerto Internacional de Palmerola, rodeando por completo la estructura penitenciaria y generando riesgos constantes en materia de seguridad ciudadana para los habitantes y visitantes del casco histórico.
La presencia de este recinto en pleno corazón urbano no solo riñe con la vocación turística del municipio, sino que también representa un obstáculo estructural para la ejecución de nuevas obras de infraestructura pública.
La proximidad de viviendas, comercios e instituciones educativas a las instalaciones penitenciarias ha sido señalada repetidamente por los pobladores como una amenaza latente para la paz social.
“Comayagua ha crecido demasiado hacia la zona del aeropuerto y la penitenciaría quedó prácticamente en el centro; cuando se edificó era un predio libre, pero hoy ya no podemos seguir con una estructura de este tipo en esa zona”, manifestó Panchamé.
Detalles del plan
El plan planteado por el diputado contempla una estrategia por etapas que garantice la descongestión gradual del recinto sin menoscabar el control del sistema penitenciario nacional.
La propuesta inicial sugiere la reubicación paulatina de los privados de libertad en otros centros penales del país que cuenten con las condiciones logísticas necesarias para su recepción.
De forma complementaria, el proyecto contempla un periodo de transición de tres meses para concretar la clausura definitiva del recinto de Comayagua, permitiendo que las autoridades competentes inicien los estudios técnicos y presupuestarios para edificar una nueva sede con los estándares modernos de contención e infraestructura.
“El primer paso es que se cierre la penitenciaría, que los privados de libertad se distribuyan entre las cárceles que ya están funcionando y que en un término de 90 días se pueda cerrar mientras se toma una decisión definitiva”, señaló el diputado.
El parlamentario enfatizó que la selección del nuevo predio deberá recaer estrictamente en las autoridades del ramo penitenciario y de seguridad pública. Los criterios técnicos deberán priorizar terrenos ubicados fuera del perímetro urbano, en zonas aisladas que no interfieran con la expansión habitacional ni pongan en peligro a las comunidades aledañas.
La meta fundamental radica en garantizar un espacio dotado de máxima seguridad tanto para el resguardo de la población interna como para la tranquilidad de las familias comayagüenses.