En medio de carcajadas, gritos y uno que otro señalamiento cruzado, el pleno del Congreso Nacional aprobó este jueves una moción para que los diputados se sometan voluntariamente a pruebas antidoping, en un episodio que combinó solemnidad parlamentaria con momentos que desataron el desorden en el hemiciclo.
La propuesta fue presentada por el diputado del Partido Liberal, Mario Segura, quien argumentó que el Legislativo no puede exigir requisitos estrictos a otros funcionarios si sus propios integrantes no están dispuestos a someterse a evaluaciones similares.
“Últimamente se ha visto, aun por los compañeros diputados, como que esta es una broma y no es una broma”, comenzó diciendo Segura, en tono firme.
Recordó que cuando el Congreso elige autoridades de segundo grado se les pide una serie de requisitos, entre ellos pruebas antidoping, polígrafo y declaración patrimonial.
“No somos ninguna clase privilegiada. Lo dice la Constitución: no le podemos exigir a los demás lo que nosotros no podemos hacer”, expresó, antes de anunciar que presentaba una moción “muy respetuosa” para que todos los diputados, de manera voluntaria, se realicen las pruebas antidoping.
En su exposición, Segura apeló al carácter representativo del Legislativo.
“Nos corresponde a nosotros como representantes de la voluntad soberana del pueblo el mandato que permite construir el imperio de las leyes. Estamos obligados a actuar en el marco de conductas, hábitos y actitudes positivas y responsables”, manifestó ante el pleno.
Agregó que la puntualidad, la adecuada presentación personal, la disciplina y el respeto a los intereses generales de la ciudadanía forman parte del compromiso que asumen los congresistas.
“Que no tengamos limitaciones en hacernos pruebas antidoping que evidencien que en nuestros debates actuamos en estado de conciencia, responsabilidad y prudencia”, subrayó.
Sin embargo, el momento más jocoso de la jornada llegó cuando Segura hizo un llamado respetuoso al diputado Sergio Castellanos, del Partido Libertad y Refundación (Libre), para que también se practicara la prueba.
El liberal mencionó que Castellanos ha sido objeto de burlas por parte de otros diputados luego de que, meses atrás, circularan videos, subidos por él mismo, en los que aparece hablando con cabras. La referencia bastó para que el hemiciclo estallara en risas, gritos y comentarios cruzados.
Por varios minutos se rompió el orden. Desde sus curules, diputados de distintas bancadas señalaban, reían y coreaban frases, mientras la directiva intentaba retomar el control de la sesión.
El ambiente, más cercano a una escena de comedia que a un debate legislativo, obligó a hacer llamados reiterados al orden.
Superado el bullicio y sometida a votación, la moción fue aprobada por el pleno. El planteamiento establece que las pruebas se realizarán de manera voluntaria y que los resultados serán manejados con carácter confidencial, como evidencia eventual en caso de ser necesario.
Acto seguido, el diputado proponente y Castellanos salieron del hemiciclo para someterse a la prueba, en un gesto que fue interpretado por algunos como una muestra de coherencia y, por otros, como el cierre perfecto para una jornada parlamentaria que dejó más sonrisas que discursos acalorados.
Así, entre argumentos sobre ética pública y referencias a videos virales, el Congreso sumó un nuevo episodio a su ya amplio repertorio de momentos insólitos, esta vez con la promesa de que, al menos en teoría, sus debates se desarrollen en “estado de conciencia, responsabilidad y prudencia”.