Tegucigalpa, Honduras.
“Quien no hace nada por cambiar y transformar nuestra tierra, no cree en el cielo”.
Con esta frase, el cardenal Óscar Andrés Rodríguez exhortó por una transformación de la sociedad en que vivimos, “llena de odio, lágrimas, sangre, injusticia, mentira y violencia”.
Llamó a quienes tienen la potestad para hacerlo a luchar por liberarnos de este sufrimiento, ya que hay que tener fe y esperanza.
“Lo que se opone a la esperanza cristiana no es solamente la incredulidad y el ateísmo, sino también la tristeza, el desamor, el pesimismo y la desesperanza ante la vida”.
“El futuro del ser humano y el futuro del mundo está en Dios. Podrán ir mal las cosas, la política, la economía, las situaciones personales, la institución de la iglesia, pero la vida será siempre más fuerte que todo lo que amenaza y dificulta nuestra vida”, dijo. Pidió a la feligresía “afrontar el futuro con esperanza”.
“Quien no hace nada por cambiar y transformar nuestra tierra, no cree en el cielo”.
Con esta frase, el cardenal Óscar Andrés Rodríguez exhortó por una transformación de la sociedad en que vivimos, “llena de odio, lágrimas, sangre, injusticia, mentira y violencia”.
Llamó a quienes tienen la potestad para hacerlo a luchar por liberarnos de este sufrimiento, ya que hay que tener fe y esperanza.
“Lo que se opone a la esperanza cristiana no es solamente la incredulidad y el ateísmo, sino también la tristeza, el desamor, el pesimismo y la desesperanza ante la vida”.
“El futuro del ser humano y el futuro del mundo está en Dios. Podrán ir mal las cosas, la política, la economía, las situaciones personales, la institución de la iglesia, pero la vida será siempre más fuerte que todo lo que amenaza y dificulta nuestra vida”, dijo. Pidió a la feligresía “afrontar el futuro con esperanza”.