Fracasan negociaciones por reajuste al salario mínimo en Honduras

Empresarios y obreros no lograron acuerdo; ambos argumentan crisis económica. El Estado, como mediador, tendrá que determinar si existe ajuste en 2021.

Economistas consideran que debería mantenerse el salario mínimo de 2020; obreros argumentan que el costo de la vida ha aumentado.
Economistas consideran que debería mantenerse el salario mínimo de 2020; obreros argumentan que el costo de la vida ha aumentado.

Tegucigalpa, Honduras.

En un extendido paréntesis se encuentran las negociaciones de la mesa tripartita (Estado, trabajadores y empresarios) respecto al ajuste del salario mínimo. Las negociaciones, iniciadas en noviembre, no alcanzan un acuerdo.

Dirigentes obreros instaron, en múltiples reuniones con los sectores interesados, un incremento del 4%, como mínimo. La propuesta no ha recibido respuesta positiva del sector empresarial, que aduce crisis económica a consecuencia de la pandemia del coronavirus.

Salario mínimo 2020
Entre 6,762 y 12,357 lempiras
oscila el salario mínimo en Honduras;
varía acorde al rubro empresarial y
región del país.

La recesión económica de rubros económicos hondureños ha causado un ascenso en la tasa de desempleo nacional (10%). Alrededor de medio millón de hondureños están desempleados, informan autoridades de Secretaría de Trabajo, aunque el proceso de reintegración laboral ha disminuido, paulatinamente, las cifras.

Argumento de doble vía

Empresarios arguyen que la crisis económica provocada por el virus ha calado hondo en las arcas de las instituciones empresariales. Describen que aumentar el salario mínimo este año sería obligar a las empresas a recortes de personal o encarrilarlos hacia una quiebra.

Alejandro Kafati, economista del Foro Social de la Deuda Externa y Desarrollo de Honduras (Fosdeh), consideró en las últimas semanas que "bajo estas condiciones, es muy difícil que el sector empresarial pueda hacer frente a un incremento salarial".

Por su parte, obreros señalan que el costo de la vida ha incrementado. Ahora, señalan, la compra de productos de bioseguridad se añaden a la canasta básica y gastos mensuales. Además, argumentan que la inflación, del 4,01% ha afectado la economía de las familias.

Negociaciones fallidas

Humberto Lara, dirigente de centrales obreras, consideró que el proceso de negociación está fallido. La falta de acuerdos ha dilatado una mesa de negociación en que el Estado, participante como mediador, no se pronuncia en pro de uno u otro.

“No hubo un acuerdo entre la empresa privada y los trabajadores. La empresa privada nunca presentó una propuesta. Pasó el tiempo estipulado por la ley, que fue el 30 de abril, ya de ahí para adelante es el Gobierno quien deberá determinar”, ahondó Lara.

La Prensa