La Planeta, Céleo y Rivera Hernández siguen anegadas

Los pobladores de las partes bajas de Chamelecón ya llevan dos días de limpieza y la maquinaria ya empezó a trabajar. Las pérdidas son incalculables.

En los primeros pasajes de la colonia Planeta ya bajó el agua y solo queda lodo, pero en las demás calles al igual que en la Céleo Gonzales y Rivera Hernández las vías siguen inundadas. Fotos: Melvin Cubas
En los primeros pasajes de la colonia Planeta ya bajó el agua y solo queda lodo, pero en las demás calles al igual que en la Céleo Gonzales y Rivera Hernández las vías siguen inundadas. Fotos: Melvin Cubas /

SAN PEDRO SULA.

Larga parece ser la espera de las familias damnificadas que desean volver a sus casas, luego de haber sido afectadas dos veces por tormentas tropicales.

Las advertencias de posibles crecidas de los ríos Ulúa y Chamelecón por parte de Copeco tras el paso de Iota no ha impedido que muchos de los pobladores de las partes bajas de Chamelecón retornen a sus viviendas.

En las colonias de Chamelecón, los habitantes ya llevan dos días de limpieza y esta vez lo hacen con mayor rapidez que después de la tormenta Eta, ya que actualmente sí cuentan con agua potable y energía eléctrica, servicios que en aquel momento tardaron al menos cinco días en restablecer.

kb-sps12-211120(800x600)

Mientras que en las colonias afectadas del sector Rivera Hernández, Céleo Gonzales y la Planeta, las calles siguen inundadas y muy pocos se atreven a ir aunque sea para sacar la basura del interior de las casas.

Joel Villalobos, de la colonia Suyapa de Chamelecón, dijo que con las tormentas Eta y Iota perdió camas, muebles y muchos de los productos que tenía en la pulpería.

“Yo con Eta perdí camas y muebles, en aquel momento aunque se me mojaron la refrigeradora y freezer los lavé y los encendí hasta después. Esta vez los puse en alto porque tuve más tiempo, pero sí perdí cosas de la pulpería”. Villalobos contó que ya volvió a su casa y abrió nuevamente su negocio porque no puede darse el lujo de estar sin generar dinero ya que con la pandemia y las tormentas su situación financiera es crítica.

Muchos de los damnificados ya no quieren estar en los albergues porque estos se encuentran abarrotados y el riesgo de contagiarse de covid-19 u otra enfermedad es muy grande.

kb-sps13-211120(800x600)

“Cómo el Gobierno y Copeco nos pueden decir a nosotros, personas humildes, que aún no volvamos a nuestras casas si ellos no nos están proveyendo de nada”, se quejó Xiomara Benítez, habitante de la colonia 10 de Septiembre.

Benítez, quien perdió la mayoría de sus enseres domésticos, dijo haber pasado dos días en una de las gasolineras del bulevar del sur debido a que los albergues que estaban a su alcance quedan en las mismas zonas vulnerables y estaban saturados de personas.

“Ya había vuelto a mi casa, había limpiado y todo y volvimos a irnos por la otra tormenta, pero ya empecé a sacar basura y a botar para limpiar de nuevo”, expresó.

Aunque a don Digno Orellana, sus hijos le saturaban el celular con llamadas y mensajes pidiéndole que se saliera de su casa antes de las inundaciones, en ambas tormentas se quedó cuidándola no tanto por temor a los estragos que podía causar el agua en ella, sino a que malhechores lo despojaran de lo que tanto esfuerzo le ha costado.

“Si uno se va de su casa, lo dejan sin nada. Yo nunca me fui, mi esposa se fue a Santa Bárbara donde una hija y mis hijos me pedían que me saliera, yo terminé mintiéndoles y diciéndoles que ya me había salido, pero no lo hice”.

Orellana agradece a Dios no haber perdido la vida ni lo material, solo le quedan las labores de limpieza. En la calle principal de Chamelecón, retroexcavadoras y volquetas de la municipalidad y Sulambiente comenzaron ayer a remover la basura y el lodo.

kb-sps3-211120(800x600)
En Chamelecón, los pobladores ya han avanzado en la limpieza de sus casas.

Limpieza

Aunque en los primeros pasajes de la colonia Planeta ya bajó el agua, la mayor parte sigue inundada al igual que en la Céleo Gonzales.

Ahora ha quedado el doble de basura y el trabajo es mayor para los vecinos. Es por eso que muy pocos se han atrevido a volver siquiera para ver en qué condiciones se encuentra su casa y sacar algunos desperdicios.

4,000 personas al menos fueron evacuadas y puestas en albergues en San Pedro Sula durante la tormenta Iota, de acuerdo con Copeco. Muchos limeños están en los centros de refugio.

Hernán Álvarez, de la Planeta, perdió doblemente, porque además de haberse quedado sin electrodomésticos y muebles en su casa, perdió la mayor parte de las cosas que tenía en venta en su negocio en donde ofrecía plásticos, productos de ferretería y electricidad, entre otros.

“En la casa ya habíamos limpiado porque personas de Tegucigalpa nos vinieron a ayudar. Ya nos podíamos quedar. Ahora tenemos que hacerle frente porque no podemos abandonar los bienes (casa y negocio)”, manifestó con tristeza y decepción.

Álvarez empezó a sacar los desechos, pero no puede comenzar a lavar porque no hay agua potable.

“Son pérdidas grandes. Solo en restaurar la galera se van unos 50,000 lempiras”, señaló.

Solicitud
Los damnificados piden a la alcaldía que cuando baje el agua manden maquinarias a limpiar las calles, ya que después de Eta no lo hicieron.

En las colonias Asentamientos Humanos, Alfonso Lacayo, La Frontera, Valle de Sula y Reyes Martínez del sector Rivera Hernández aún están inundadas las calles, lo que evita que los vecinos retornen a sus casas, pero aseguran que desean volver lo más pronto posible porque tienen agua y luz.

“La vez pasada con Eta no tuvimos agua ni luz por varios días y aún así la gente jaló agua y lavó sus casas, ahora que hay agua y luz menos tiempo vamos a tardar el problema es que siguen inundadas las calles”, dijo Camila Reyes, de la colonia 6 de Mayo.

Los vados Juan Lindo y de La Colombia siguen cerrados por la municipalidad hasta nuevo aviso. Las autoridades informaron que las tormentas provocaron daños que hay que evaluar para hacer las reparaciones.

La 13 calle, 7 avenida del barrio Paz Barahona, también sigue inhabilitada tras el desprendimiento de una gran parte del pavimento. Los trabajos de reparación no han iniciado.

La Prensa