Mujeres taxistas en Honduras, trabajo "divertido" pero "difícil" por el machismo

Trabajar de taxista se ha convertido en una ocupación de alto riesgo en Honduras, donde 134 empleados del transporte murieron de manera violenta en 2019.

Marisol debe hacer frente al machismo, la discriminación y las extorsiones que enfrenta su gremio por parte de pandillas juveniles.

Tegucigalpa.

Siempre sonriente, Marisol, una de solo tres hondureñas que trabajan como taxistas en Tegucigalpa, comienza a las 5 de la mañana su jornada de 15 horas de trabajo, en el que debe hacer frente al machismo, la discriminación y las extorsiones que enfrenta su gremio por parte de pandillas juveniles.

Vinculada a la industria del transporte público desde 2007, año en el que comenzó a trabajar como despachadora de taxis en la capital, Marisol Girón, de 34 años, 1.60 metros de estatura y madre de tres niños, asegura que trabajar en esta profesión es "difícil" por ser mujer, pero al mismo tiempo es "divertido".

Aunque reconoce que en esta profesión no todo es "color de rosa", pues gana poco por un trabajo que requiere "bastante sacrificio" y, además, debe pagar unos 500 lempiras (unos 20 dólares) al día por el alquiler del automóvil que maneja.

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"No todos los días son buenos, a veces solo logró hacer la tarifa (...), con tal que quede una tortilla con sal, pero por lo menos hay un trabajo de donde sacar algo de dinero, aquí no hay feriados", subraya Marisol a Efe en la capital hondureña, de donde es originaria.

En mundo tradicionalmente copado por los hombres, Girón debe también enfrentar la discriminación, principalmente de mujeres, y el machismo en su ámbito laboral por ser una de las solo tres taxistas que hay en Tegucigalpa, según cifras de organizaciones del transporte público.

Siempre sonriente, Marisol, una de solo tres hondureñas que trabajan como taxistas en Tegucigalpa, comienza a las 5 de la mañana su jornada de 15 horas de trabajo.

"Por lo general, la mayor parte de las mujeres son las que hacen un comentario indebido" o al ver que la conductora es una mujer "me dicen que no" tomarán el servicio, agrega.

Considera que en esta profesión hay "mucho machismo", pero también cree que las mujeres han ido ganando terreno.

Falta de empleo

Marisol recuerda que incursionó en la "taxiada" luego de varios meses sin conseguir un empleo formal que le permitiera ganar dinero para alimentar a sus tres hijos.

La conductora celebra que otras mujeres se animen a trabajar como taxistas, y subraya que, en su opinión, no es la sociedad la que debe poner restricciones a las féminas para ejercer ciertas profesiones.

Hace falta que las mujeres crean en ellas. "No creen que somos capaces de desenvolvernos en esta área", enfatiza Marisol, que sueña con poder comprar su propio vehículo.

Aunque no niega que le gustaría tener "un mejor empleo" para darle un futuro diferente a sus hijos, destaca que se siente bien cuando diferentes personas la felicitan y le expresan su admiración por su trabajo, el cual dijo además que "es relajado".

Extorsiones, un peligro latente

De contextura robusta, Marisol ruega a Dios todos los días por no ser presa de la extorsión, también conocida como "impuesto de guerra", que exigen varias bandas a los taxistas, entre ellas la Mara Salvatrucha (MS13) y la pandilla 18, a cambio de no asesinarlos.

"Gracias a Dios a mí no me ha pasado y (espero) que nunca me va a pasar, porque mi Padre Bendito camina conmigo", asegura.

En los últimos años, trabajar de taxista se ha convertido en una ocupación de alto riesgo en Honduras, donde 134 empleados del transporte murieron de manera violenta en 2019.

Por si fuera poco, Marisol también debe luchar contra el asedio de la Policía Nacional, así como con los asaltos y robos con resultado de muerte en algunos casos.

Recuerda que en una ocasión un grupo de agentes en una patrulla se cruzaron delante del taxi que maneja solo para preguntarle "si tenía licencia (de conducir)".

"Obviamente, si ando (en) una unidad del transporte no quiere decir que porque soy mujer no voy andar sin papeles", añade.

En marzo de 2019, el Gobierno hondureño, que preside Juan Orlando Hernández, creo la Fuerza Nacional de Seguridad del Transporte Urbano, con el fin de combatir la extorsión y otros delitos perpetrados por pandillas, pero estos continúan todavía.

La Prensa