La capital enfrenta la peor crisis de agua de la última década

Las autoridades del Sanaa siguen sin una solución a la problemática.

Necesidad. La crisis es tan extrema que muchos sectores se abastecen con cisternas.
Necesidad. La crisis es tan extrema que muchos sectores se abastecen con cisternas.

TEGUCIGALPA.

Aunque el calendario establece la distribución del agua cada siete días, los abonados capitalinos mantienen la esperanza de que haya excepciones de vez en cuando. Y es que este año se dio la peor escasez de agua reportada en los últimos diez años en las represas Los Laureles y La Concepción, los principales embalses de la capital.

Por tal razón, las autoridades del Servicio Autónomo Nacional de Acueductos y Alcantarillados (Sanaa) aseguran que lejos de disminuir, los días de racionamiento podrían ser más, gradualmente, ya que se espera poder prolongar la reserva del vital líquido, al menos, hasta finales de mayo de 2020.

“Esto es histórico, la represa Los Laureles siempre rebalsaba en mayo o junio y nunca había pasado que La Concepción no subiera nada en esos meses”, reconoció Carlos Hernández, jefe de la División Metropolitana del Sanaa.

Gracias a las tardías lluvias que han caído sobre el territorio nacional, lentamente el embalse Los Laureles alcanzó su máximo nivel de almacenamiento a finales de septiembre; sin embargo, en años anteriores se comenzaba a desbordar con antelación.

La represa La Concepción, la cual abastece la mayor parte de hogares capitalinos, se encuentra a 17 de los 36 millones de metros cúbicos de agua que puede almacenar, lo que representa apenas un 47% de su capacidad.

Hernández aseguró que entre las acciones que el Sanaa aplica para intentar contrarrestar la crisis está la reparación de fugas en el sistema de tuberías y la habilitación de seis de los 13 pozos productores de agua con los que cuenta la institución en los alrededores, pero que estos últimos no generarían un aporte tan significativo.