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Honduras sigue entre los países con “escasez económica de agua”

De 298 municipios del país, 240 no cuentan con el servicio de agua las 24 horas, los siete días de la semana San Pedro Sula es uno de los pocos que ha superado la crisis.

Pilas. Estas mujeres llegan todos los días al centro de acopio Las Pilas de Buena Vista a traer agua. Foto: Moisés Valenzuela
Pilas. Estas mujeres llegan todos los días al centro de acopio Las Pilas de Buena Vista a traer agua. Foto: Moisés Valenzuela

SAN PEDRO SULA.

Pese a que hay fuentes hídricas cercanas, la aldea Buena Vista, Santa Rosa de Copán, Tegucigalpa y el 81% de los municipios de Honduras enfrentan escasez de agua porque los Gobiernos (incluidos los locales) no invirtieron en los últimos 20 años en el desarrollo de infraestructura.

Honduras, de acuerdo con el Foro Económico Mundial y la Organización de las Naciones Unidas (ONU), sigue entre los más de 50 países que experimentan “escasez económica de agua”.

Estas organizaciones clasifican a los países en tres grupos, considerando la disponibilidad de este recurso natural que tienen sus habitantes: los que no sufren escasez (como Estados Unidos), los que tienen escasez económica (como la mayoría de América Latina) y los que enfrentan escasez física porque no cuentan con fuentes hídricas (los países árabes).

En el istmo centroamericano solamente Nicaragua, Costa Rica y Panamá no sufren el dramatismo de la escasez porque, además de tener fuentes naturales, poseen sistemas de potabilización y conducción del líquido.

Situación
Hay suficiente agua, pero no es aprovechada Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la escasez de agua es un fenómeno no solo natural, sino también causado por la acción destructiva del ser humano.
Esa organización estima que hay suficiente agua potable en el planeta para abastecer a los 7,000 millones de personas que lo habitan; sin embargo, está distribuida de forma irregular, es desperdiciada y está contaminada.
La ONU dice que una gran parte del agua es gestionada de forma insostenible.

Los más de 30 millones de habitantes de los países del Triángulo del Norte (Guatemala, El Salvador y Honduras), donde hay más flujos migratorios hacia Estados Unidos, integran el segmento de los 1,600 millones de personas del mundo que no tienen agua por la falta de sistemas de traslado desde fuentes superficiales y subterráneas.

José Cecilio Contreras, miembro de la junta de agua de la aldea Buena Vista, San José, Copán, está seguro de que “las personas que más sufren por la escasez son las que viven en áreas rurales, adonde no hay fuentes de empleo y dinero para comprar agua embotellada”.

La escasez de agua, cree Contreras, mantiene capturados en la pobreza a los habitantes de aldeas como Buena Vista.

Futuro. Max Velásquez, quien ha sido consultor del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y del Banco Mundial (BM), advierte que los Gobiernos (el central y locales) deben invertir inevitablemente en infraestructura para superar el escenario negativo que prevalece y superar al mismo tiempo los altos niveles de pobreza.

Fuentes de agua. La destrucción de los bosques por cortes ilegales e incendios impacta negativamente en las fuentes hídricas.

Tienen que invertir en infraestructura, eso quiere decir en obras de captación, plantas de tratamiento, obras de conducción del agua, facilidades de almacenamiento, redes de distribución y planta de tratamiento de aguas residuales, ya que una vez usadas deben ser devueltas de una manera segura al ambiente”, expresa.

Hasta 2010, según algunos estudios, dice Velásquez, Tegucigalpa perdía $181 millones al año por carecer de un sistema eficiente de agua y saneamiento. Esa cantidad equivale al 1.1% del producto interno bruto (PIB) de Honduras.

El agua es un bien social, ayuda a los hogares, pero el agua juega un papel importante en la economía. En Tegucigalpa, gran parte de la industria no puede florecer por la escasez de agua; la industria de la construcción también se ve limitada. Si uno hace el análisis en otras comunidades del Valle de Sula, Corredor Esmeralda, occidente del país, uno se da cuenta de que las pérdidas son significativas”, manifiesta.

En la capital, adonde se concentra todo el poder político, el 35% de las familias no reciben agua en sus casas y se abastecen gracias a los camiones cisternas que circulan por los barrios y colonias, indican datos de Unicef.

Estadísticas de la Asociación Hondureña de Prestadores del Sector Agua Potable (AHPSAS) afirman que en la última década, 240 municipios (más del 80%), de los 298, enfrentan escasez, la cual se acentúa cuando los períodos de sequía son prolongados.

Los habitantes de San Pedro Sula, particularmente los del casco urbano, gozan de un servicio permanente porque el sistema, desde 2001, es administrado por la empresa Aguas de San Pedro.

Choloma, el tercer municipio más poblado, se está preparando para enfrentar alzas en la demanda de agua por el crecimiento demográfico en la próxima década.

En los últimos diez años hemos construido 42 pozos de alto caudal para mejorar y darle agua a la población porque agua superficial que tiene origen en El Merendón ha bajado, los ríos están secos”, dice Alexis García, gerente de la empresa Aguas de Choloma.

En abril pasado, esta empresa y autoridades locales anunciaron la puesta en funcionamiento de un nuevo pozo que produce agua para 40,000 habitantes del sector norte.

García estima que Choloma posee una población de medio millón de habitantes, entre quienes son residentes y llegan diariamente a trabajar.

Sin embargo, Aguas de Choloma tiene infraestructura para atender la demanda de 400,000 habitantes que residen en populosos sectores como la López Arellano.

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