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Niño con cáncer que viajó en la caravana ya recibe tratamiento en Estados Unidos

Mery Sair, que viajó con sus padres, fue apoyado por una hondureña que le partió el corazón al conocer su historia.

Este video muestra al hondureñito Mery Sair junto a sus padres cuando viajaban en la caravana de migrantes.

Texas, EEUU.

Una madre por sus hijos es capaz de todo, de quedarse sin comer, caminar grandes distancias o saltarse un muro si fuera necesario. María Argentina Paz y Rodrigo Villanueva arriesgaron sus vidas para salvar la de su pequeño Mery Sair de seis años. Los tres emprendieron el largo viaje en la caravana con el objetivo de llegar a Estados Unidos y lo lograron.

Más que el sueño americano, ellos perseguían una cura para Sair, quien es un pequeño guerrero en su lucha contra el cáncer. Ahora él recibe ya el anhelado tratamiento en uno de los hospitales de Texas, EEUU, y aunque su estado es delicado, su fe traspasa cualquier diagnóstico.

"Sí, hay cura", repitía durante el camino esta pareja de migrantes hondureños que se marcharon de Omoa, Cortés, hacia Estados Unidos, en una desesperada búsqueda por un milagro divino.

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En la caravana, Sair se ganó el cariño de muchos. Su tapabocas de diseños infantiles que siempre anda le cubre casi todo su rostro y ya perdió el ojo derecho. Los tumores en el pie y brazo derecho le siguen creciendo, a pesar de eso Mery Sair recorrió gran parte de México y no se dio por vencido.

La noticia de este pequeño, difundida por agencias internacionales y un video donde lo muestra aferrándose a la vida, tocó el corazón de la hondureña Jessica Castro, quien reside en Estados Unidos.

Ella se contactó con estos padres y abrió una cuenta en el sitio GoFundMe donde logró recaudarle dinero a esta familia, pues Sair ya no podía más, estaba exhauto en el albergue en Tapachula.

Con el dinero que personas de buen corazón donaron, se compraron los pasajes para viajar hasta la frontera con Tijuana, ya allí lograron cruzar a EEUU para cumplir su sueño.

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Los padres de Sair junto a la hondureña Jessica Castro.

Se marcharon con el corazón partido

La decisión de viajar para ellos no fue fácil, pues su familia en Omoa quedó a cargo de otros tres hijos. El mayor de nueve años ya había sido sometido a una exitosa operación en el corazón hace un tiempo. La vida para ellos ha sido difícil y con muchos tropiezos.

En Honduras, la situación de esta pareja era complicada. María Paz hacía limpieza en casas y su esposo Rodrigo se dedicaba a actividades agrícolas para poder sobrevivir.

Ningún padre acepta que le digan que su hijo está a punto de morir, decididos a cambiar el pronóstico de los médicos, fue que emprendieron el viaje: "Los doctores-en Honduras- me dijeron que lo disfrutara el tiempo que le queda de vida, (...), que no saben si va a vivir días o meses", contó con frustración María.

Ahora las esperanzas aumentan, estos padres hondureños están felices, se convirtieron en héroes al enfrentarse a los peligros del camino, pero su sacrificio tuvo la recompensa que esperaban, su pequeño recibe tratamiento y el mayor deseo que tienen es seguirlo disfrutando, amando y diciéndole cada día que por él volverían a repetir la hazaña de la ruta del migrante.

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Esta es una fotografía de Sair y su madre en travesía hacia Estados Unidos.
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Sair es un pequeño guerrero que batalla contra el cáncer.
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Debido a su enfermedad, este pequeño hondureñito ya perdió un ojo.