Biopsia líquida: en qué consiste y cómo detecta el cáncer de mama

La detección temprana de fragmentos de ADN tumoral circulante en la sangre representa un avance prometedor en la lucha contra el cáncer, ya que permite identificar señales de la enfermedad mediante una simple muestra de sangre.

Biopsia líquida: en qué consiste y cómo detecta el cáncer de mama

Durante años, los médicos han vigilado la evolución del cáncer mediante tomografías, resonancias magnéticas y otros estudios de imagen en busca de señales de una posible recaída.

Sin embargo, la detección de la enfermedad ya no depende únicamente de lo que muestran las pantallas. Una nueva herramienta, conocida como biopsia líquida, permite analizar en una muestra de sangre pequeñas huellas genéticas liberadas por las células cancerosas, denominadas ADN tumoral circulante (ctDNA).

Estas señales pueden advertir si el cáncer persiste o está regresando incluso antes de que sea visible en una tomografía o resonancia magnética, ofreciendo una detección más temprana y un seguimiento más preciso de los pacientes.

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Meses de ventaja frente a la recaída

Además de funcionar como una alerta temprana, la biopsia líquida permite identificar mutaciones vinculadas a la resistencia a tratamientos. Entre las investigaciones más destacadas figura VICTORI, presentada en 2025, que encontró que el ctDNA detectó recurrencias de cáncer colorrectal a una mediana de 198 días antes que los métodos tradicionales.

En cáncer de mama, el estudio japonés JCOG1204A1 también ha mostrado resultados prometedores, al señalar que estas señales moleculares podrían anticipar recaídas mucho antes de las manifestaciones clínicas.

Además de servir como una alerta temprana, la biopsia líquida permite identificar mutaciones asociadas con resistencia a tratamientos y ayudar a los médicos a personalizar las terapias según la evolución del tumor.

Una tecnología con potencial, pero aún limitada

Aunque ofrece resultados prometedores, la biopsia líquida aún no reemplaza a las tomografías, resonancias o biopsias tradicionales y se utiliza como una herramienta complementaria.

Su principal ventaja es que requiere únicamente una muestra de sangre, lo que facilita realizar controles periódicos y dar un seguimiento más frecuente al paciente.

¿Honduras tiene acceso?

En Honduras su acceso sigue siendo limitado. Aunque algunas pruebas pueden gestionarse a través de laboratorios o servicios privados, esta tecnología aún no forma parte de los protocolos de seguimiento oncológico utilizados de forma regular en el sistema de salud pública.

Aún así, los especialistas consideran que herramientas como la biopsia líquida representan uno de los avances más prometedores para detectar recaídas de forma temprana y fortalecer la vigilancia del cáncer mediante una simple muestra de sangre.

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Factores claves

La detección temprana de fragmentos de ADN tumoral circulante (ctDNA) en la sangre representa un avance prometedor en la lucha contra el cáncer, ya que permite identificar señales de la enfermedad mediante una simple muestra de sangre.

Esta técnica ofrece la ventaja de ser menos invasiva y facilita controles más frecuentes para el seguimiento de los pacientes. Actualmente, está disponible en Estados Unidos, Europa y algunos países de América Latina, con costos que oscilan entre los 1,500 y 4,500 dólares.

Sin embargo, presenta limitaciones, ya que no todos los tumores liberan ADN detectable y un resultado negativo no garantiza la ausencia de la enfermedad. Aun así, esta innovación refleja cómo la oncología está aprendiendo a escuchar lo que ocurre en la sangre antes de que el cáncer vuelva a hacerse visible.

No reemplaza la biopsia de tejido, que sigue siendo indispensable para el diagnóstico. Y aunque su resultado sea normal, tampoco sustituye a los estudios de imagen. Dra. Alicia Cerrato.

Precisión para tratar

“La biopsia líquida es un análisis de sangre que busca fragmentos de ADN que el tumor libera al torrente sanguíneo. Actualmente, la utilizamos únicamente en pacientes con cáncer de mama avanzado o metastásico”, explica la doctora Alicia Cerrato, subespecialista en Mastología.

No sirve para diagnosticar cáncer de mama temprano y tampoco reemplaza la mamografía, los estudios de imagen ni la biopsia de tejido. "En Honduras sí está disponible, aunque todavía de forma limitada", detalla el especialista.

Generalmente, la muestra se toma aquí y se envía a laboratorios de referencia en Estados Unidos. Además, es una prueba con indicaciones muy precisas y siempre debe ser solicitada por el oncólogo tratante.

Su costo ronda entre los 3.000 y 4.000 dólares, por lo que se reserva para pacientes en quienes el resultado realmente puede ayudarnos a cambiar o personalizar el tratamiento. La doctora destaca que "uno de sus principales beneficios es que permite identificar mutaciones como ESR1 y PIK3CA, que nos orientan sobre qué terapias dirigidas pueden funcionar mejor en cada caso".

Es una prueba poco invasiva, se puede repetir varias veces y ofrece resultados rápidos. Sin embargo, hoy por hoy no sustituyen las herramientas que han demostrado ser más efectivas. La experta señala que "aunque existen estudios prometedores sobre su uso para detectar recaídas, las guías internacionales de la ESMO todavía no recomiendan utilizarla de forma rutinaria con ese objetivo".

“Por ahora, la mamografía, el examen clínico y el seguimiento periódico con el especialista continúan siendo la mejor estrategia para vigilar la enfermedad y detectar cualquier cambio a tiempo”, concluye el especialista.

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