Antes de convertirse en director de ficción, William Reyes aprendió a mirar sin intervenir. Ese oficio, forjado en el documental, es el que sostiene "Eva", su ópera prima, la cual llega a los cines nacionales el 13 de agosto con la historia de una mujer transexual que asume el cuidado de su nieta tras el fallecimiento repentino de su nuera y emprende, junto a su hijo, un camino áspero hacia la reconciliación.
De acuerdo con el cineasta, en Honduras, la esperanza de vida de una mujer trans no supera los 32 años, y esa cifra —que Reyes ha cargado desde su cortometraje "Victoria"— terminó por delinear el proyecto, cuya protagonista, interpretada por la colombiana Endry Cardeño, sobrepasa esa edad y se aleja deliberadamente de cualquier estereotipo para habitar el territorio de la maternidad, el duelo y la resiliencia cotidiana.
Filmada íntegramente en la capital hondureña y erigida como la primera coproducción oficial entre Honduras y Colombia, la película acumula ya un periplo considerable por festivales internacionales, con estreno mundial en Roma, donde obtuvo el galardón a Mejor largometraje LGBTQIA+, y reconocimientos posteriores en La Habana y Boston, además de una candidatura múltiple en los Premios Platino 2026.
A solo 10 días de su estreno, Reyes conversó con Diario EL HERALDO sobre el proceso de construir esta historia, los aprendizajes de coproducir con otro país y lo que vendrá para Opida, su productora.
¿Cómo ha sido la experiencia de recorrer festivales internacionales con "Eva" y cómo se ha sentido al ver las diferentes reacciones del público?
La recepción en festivales internacionales ha sido positiva. Tuvimos el estreno en el Festival Internacional de Cine Independiente de Roma en noviembre del año pasado, donde obtuvimos el premio Mario Mieli, que nos abrió muchísimas puertas. Luego la película estuvo en India ese mismo año y también en La Habana, donde ganamos el Coral a Mejor contribución artística.
¿Por qué eligió contar esta historia específicamente para su ópera prima?
Producir en Latinoamérica es un reto, principalmente en Honduras. Mucha gente dice que llegamos tarde a la carrera del cine porque países como México o Argentina producían hace 100 años y nosotros empezamos a producir en mayor cantidad hace muy poco.
Hacer cine siempre es un desafío, así que me planteé un reto de pocos personajes y pocas locaciones, casi para que la película surgiera más pronto. Esa fue la base.
Yo siempre hablo de películas de mi comunidad y lo que busco es no enfocarme en la identidad de género o la identidad sexual, sino trascender, porque somos seres mucho más complejos que una simple etiqueta.
"Eva" está grabada íntegramente en Tegucigalpa. ¿Qué pretendía mostrar de la ciudad que otras películas no habían logrado?
Creo que en la película está muy marcada la identidad de Tegucigalpa. Siempre decimos que el cine es una manera de mostrar nuestro país al mundo.
Ha sido interesante ver que en festivales internacionales muchas veces lo que escuchan de Honduras son malas noticias, o Roatán, o Copán. A la gente le parece muy interesante ver el retrato de la ciudad, ver a Tegucigalpa reflejada, porque tienen una percepción completamente distinta. Es una película bastante íntima, con pocas locaciones, pero grabamos en muchos barrios y colonias de la capital.
"Eva" es la primera coproducción entre Honduras y Colombia. ¿Qué le deja como aprendizaje este tipo de colaboraciones?
Colombia es un país con una industria mucho más desarrollada en cine, así que uno de los aprendizajes fue trabajar con formatos y con una estructura más internacional. Otra cosa que siempre he dicho es que el talento está aquí, por eso la gran mayoría de quienes trabajaron en esta película son hondureños.
Teníamos algunas necesidades en el tema de actuación y de guion, que son recurrentes en el cine nacional, y buscamos potenciarlas. En el guion trabajamos con asesores internacionales y en actuación hicimos una alianza con Guatemala, con la Fundación Ixcanul de Jayro Bustamante para traer formadores de actores a Tegucigalpa.
Uno de nuestros actores, Dennis Mencía, es hondureño y trabaja en Los Ángeles, y Endry Cardeño es una actriz de mucho renombre en telenovelas colombianas, así que buscamos llevar a todo el elenco a un mismo nivel mediante esa etapa de formación.
Sobre la construcción del personaje de Eva, ¿qué hubo detrás?
La probabilidad de vida de una mujer trans en Honduras es de 32 años. Con "Victoria" y con "Eva" busco tener personajes protagonistas trans que superen esa edad, porque es necesario contar esas historias. Como lo digo siempre, hay que trascender la etiqueta, porque somos seres mucho más complejos.
¿Qué espera de los hondureños cuando finalmente vean el filme en las salas nacionales?
Estoy feliz de que la película finalmente llegue a salas. No hay nada más satisfactorio que presentarla en casa. Ha recibido muy buenos comentarios fuera y ahora llega a salas nacionales.
Esta es una película que habla del duelo, de una familia que atraviesa una pérdida y busca su readaptación y su superación. Lo que vemos son las etapas del duelo en una familia hondureña.
¿Qué sigue después de "Eva" para usted como director y para su productora?
Actualmente estoy trabajando en el desarrollo de mi segunda película, que se llama "Vientos de verano", y que voy a producir el próximo año. Es una coproducción con República Dominicana y estamos buscando un tercer país coproductor europeo, muy probablemente Alemania, según unos fondos a los que estamos aplicando.
Para finalizar, ¿qué invitación le hace a la audiencia?
Invito a toda la audiencia de Grupo OPSA, especialmente a la de EL HERALDO, a que este 13 de agosto vaya a su sala más cercana a ver esta película, que fue hecha con mucho respeto para ustedes.
La audiencia merece respeto, y eso es algo que hemos buscado, una calidad técnico-narrativa para que cuando paguen su boleto, la experiencia valga la pena.