¿Qué motivó la guerra entre Honduras y El Salvador en 1969? ¿Por qué fue conocida, de manera equivocada, como la Guerra del Fútbol?
La historia es la memoria que da forma a la construcción de un país. Si no la conocemos, ignoramos nuestro pasado, con el riesgo de cometer los mismos errores en el presente y condenar el futuro a repetirlos.
Sin embargo, esa guerra, ocurrida hace 57 años, suele percibirse como un hecho lejano, desconocido y de poca relevancia. Con frecuencia ha quedado reducida a una anécdota en conversaciones informales, donde persiste la creencia de que el fútbol tuvo el poder de provocar una guerra.
Lejos de esa versión popular, el conflicto de 1969 fue consecuencia de tensiones políticas y sociales que se venían acumulando desde inicios del siglo XX. Como la cuerda de un violín que se rompe cuando la tensión supera su límite, así terminó por fracturarse la relación entre los dos países centroamericanos.
Mostrar este episodio de la historia de Honduras motivó al productor Álvaro Matute a utilizar el cine como recurso para narrarlo. Así nació Viento en contra.
La cinta se estrenará el 3 de septiembre. Para conocer los detalles de la producción, dirigida por Douglas Martin, conversamos con el guionista Ángel Matute y el productor ejecutivo Álvaro Matute.
¿Qué les motivó a contar esta historia inspirada en la guerra entre Honduras y El Salvador y por qué consideran que este es el momento idóneo para presentarla?
Álvaro Matute: Hay muchas historias que se han difundido sobre este tema y la mayoría de ellas son erróneas. Queríamos hacer un proyecto que fomentara la empatía entre los pueblos centroamericanos, promoviera el perdón, la fe y la búsqueda de la unidad centroamericana. Por eso realizamos este proyecto.
Se entrevistó a historiadores y también a veteranos que participaron en el conflicto. Estamos muy contentos y creemos que este es el momento adecuado para estrenarla, ya que el proyecto estuvo varios años en espera.
La película tiene un alto valor de producción porque es una obra de época. Requirió un gran trabajo de producción. Utilizamos aviones reales, aviones a escala, maquetas y CGI (imágenes generadas por computadora). También fue un desafío conseguir armas, equipamiento y uniformes de época, además de coordinar el desplazamiento de un numeroso equipo de producción por distintos puntos de la zona fronteriza.
Es importante destacar que la película fue filmada en los lugares donde ocurrieron las batallas hace 57 años. Grabamos en El Portillo, Ocotepeque; San Rafael de las Mataras; y Guarita, Lempira. También estuvimos en la base aérea, donde ocurrió el primer bombardeo el 14 de julio de 1969. Por razones relacionadas con el manejo de explosivos y otros elementos de producción, algunas escenas también se filmaron en instalaciones militares.
¿Cómo equilibraron el rigor histórico con la necesidad de construir una historia cinematográfica que conecte con el público?
Ángel Matute: En este caso nos enfocamos, sobre todo, en lograr que la audiencia conectara con los personajes que desarrollamos. También incluimos personajes históricos como Fernando Soto, Enrique Soto Cano, Matías Hernández, Policarpo Paz y el entonces presidente de Honduras, Oswaldo López Arellano. Nos concentramos en comprender, explicar y contextualizar las causas y consecuencias del conflicto antes, durante y después de la guerra.
¿Qué tipo de investigación realizaron para recrear los acontecimientos, escenarios y vivencias de las personas involucradas?
Ángel Matute: Realizamos una investigación de aproximadamente dos a tres años. Visitamos distintas locaciones, museos y comunidades donde las personas vivieron este conflicto. Hablamos con historiadores, veteranos de guerra y testigos que compartieron sus experiencias.
Además, estamos difundiendo algunos de esos testimonios en nuestras redes sociales para que el público pueda comprender este conflicto desde una perspectiva diferente. Existen muchas historias por contar, por lo que priorizamos aquellas que mejor se adaptaban a una narrativa cinematográfica y que permitieran ofrecer una comprensión más amplia de este episodio histórico.
¿Se transformó de alguna manera la visión que ustedes tenían sobre esta guerra desde el inicio del proyecto hasta el resultado final de la película?
Álvaro Matute: Sí. En un conflicto armado todos perdemos. Puede haber responsables, pero nunca verdaderos ganadores. En 1969 hubo un alto el fuego impuesto por la Organización de los Estados Americanos (OEA), que fue aceptado primero por Honduras y luego por El Salvador. En ese sentido, realmente no hubo un vencedor.
Por eso la película se llama Viento en contra. La historia en la que todos perdimos, porque en una guerra se pierden vidas valiosas, recursos y tiempo. También se deterioran la empatía y los lazos que unen a los pueblos como hermanos centroamericanos.
Creemos que este proyecto contribuirá a fortalecer esa hermandad, la empatía y el perdón que deben existir entre los pueblos de la región. Es una producción con potencial para llegar a toda Centroamérica, incluido El Salvador, porque no presenta vencedores. Muestra que lo más importante es preservar a las familias y aprender de los errores del pasado para evitar que hechos como estos vuelvan a repetirse.
El mito del fútbol
El encuentro futbolístico entre Honduras y El Salvador que fue parte de las eliminatorias para la Copa Mundial de México 1970, fue el detonante superficial de la crisis geopolítica, social y agraria que llevaba décadas acumulándose entre ambas naciones. En el tercer partido de esa eliminatoria, El Salvador ganó a Honduras con un marcador 3-2. Los encuentros estuvieron marcados por la violencia y la tensión entre aficionados, finalmente El Salvador rompió relaciones diplomáticas el 26 de junio.