Entre paisajes naturales y monumentos que invocan recuerdos del inicio de la historia nacional, este municipio es un destino perfecto para quienes buscan gozar y disfrutar de la época de verano.
Trujillo esconde un potencial atractivo con playas, bosques, cultura y gastronomía.
La ruta principal empieza desde la bahía de Trujillo y culmina en las empedradas playas de Manatí en Santa Fe. El paso obligado para todo visitante son las playas y el casco histórico de la ex primera capital del país, Trujillo.
El Refugio de Vida Silvestre, La laguna de Guaymoreto y el parque nacional Capiro y Calentura son otros de los atractivos que se ofrecen para quienes gustan sentir de cerca el calor de la naturaleza. También están las comunidades étnicas Pech y Garífunas, las aguas termales en el sector de Silín, las cuevas de Cuyamel y La Culebrina.
A conocer la historia
Para los que deciden su estadía en Trujillo, tienen la opción de disfrutar una gran gama de atractivos turísticos en un solo lugar, donde la cultura, historia, naturaleza, gastronomía y religión se exponen con todo su esplendor.
El casco histórico, que aún conserva la variedad arquitectónica y que hoy siguen recordando las culturas que se establecieron hace más de cuatro siglos, crea un gran apogeo político y económico haciendo de esta ciudad un puerto estratégico a escala mundial.
En algunos edificios con arquitectura holandesa, francesa e inglesa aún conservan sus estilos originales, muchos de ellos fueron casas de habitación, embajadas, consulados y casas comerciales.
La fortaleza de Santa Bárbara, La catedral San Juan Bautista, el viejo cementerio y el museo de don Rufino Galán son los sitios más visitados para esta época debido al valor histórico con que cuentan.
Las exóticas playas y la belleza de la Bahía de Trujillo conquistan a los veraneantes; sus hoteles y restaurantes de primera clase son lugares que hacen al visitante sentirse como en casa.
En medio del espeso verdor del cerro Calentura se esconde una gran fuente ecológica, donde los senderos dirigen al visitante a descubrir la variedad de plantas y animales que se esconden en este monumento natural; además, desde su pico más alto se puede apreciar todo el litoral atlántico y el valle del Aguán brindando vistas impresionantes.
Las comunidades de Santa Fe, Guadalupe y San Antonio son la primera impresión para todo el que llega a este bello lugar.
Betulia, con sus aguas cristalinas del río que lleva su mismo nombre, cautivan por el misterio de la poza de la Sirena, un atractivo poco conocido.
Es que Trujillo tiene mucho que ofrecer. Manatí, Plan Grande y Quinito son lugares únicos en Honduras que tienen playas cubiertas de piedras que a cualquiera impresionan por sus diversas formas y colores en que se encuentran.