Los morfemas son unidades mínimas analizables que no poseen significado pleno, sino gramatical. Si nos piden un 'la' o una 'en' nos quedaríamos en el aire pensando qué nos quiso decir el emisor.
'La' es un artículo y 'en' una preposición; ambas son vacías en cuanto a significado; la primera es un artículo o pronombre personal átono. 'En' puede indicar lugar, tiempo o modo en que se realiza lo expresado por el verbo a que se refiere; además denota otras situaciones.
Pero los adjetivos sí son palabras plenas, tienen significado léxico. La palabra 'alegre' nos evoca algo que es provocado por un sentimiento grato y vivo que se manifiesta con signos exteriores.
Si escuchamos la palabra 'elegante' pensamos en algo que revela distinción, refinamiento y buen gusto; y no falta quien asocie esta expresión aludida a personas con presencia física alta: 'Esa mujer es elegante' sólo por el hecho de ser de elevada estatura física, que nada tiene que ver con lo elegante.
Y hablando de adjetivos, muchas veces nos confundimos con los adverbios -aunque hay algunos que se usan indistintamente-. 'Esa mujer baila bonito' aparentemente es una oración correcta en el sentido gramatical. Pero bonito es adjetivo y éste tiene como función privativa calificar o determinar a un sustantivo y en nuestro ejemplo vemos que está calificando a un verbo, a 'bailar'; por tanto, 'Esa mujer baila bonito' es una expresión agramatical, es incorrecta.
Similar situación se da con 'terminé rápido' o 'trabajás muy rápido'; rápido es un adjetivo y aquí está modificando a un verbo. Lo gramatical sería 'terminé rápidamente' y 'trabajás con mucha rapidez' porque rapidez sí es sustantivo y forma parta de un núcleo nominal en función de circunstancial de modo, algo muy acertado.
Pero los adjetivos, como palabras de significado léxico, también tienen género y número cuya concordancia con el sustantivo es obligatoria. A veces vacilamos al querer decir 'todo San Pedro o toda San Pedro' o 'La Tegucigalpa de hoy o el Tegucigalpa de ayer'.
Alguien dirá que como se trata de municipios se dirá 'el San Pedro Sula y el Tegucigalpa' o que por ser ciudades de actualizan con femeninos. Nada de eso, en estos casos ambos géneros son incluyentes. Sin embargo, -por razones de estilo- es válido el empleo femenino cuando la localidad termina en 'a' átona: 'Marcala es tranquila, Tegucigalpa está muy poblada'.
En todo caso esta regla no tiene obligatoriedad intransigente.
Sociedad. Esta palabra, entre tantas definiciones, es la agrupación natural o pactada de personas, que constituyen unidad distinta de cada uno de sus individuos, con el fin de cumplir, mediante la mutua cooperación, todos o alguno de los fines de la vida. (Drae).
Pero muy equivocadamente, insistimos cuando decimos que 'ésa es una dama de sociedad' sólo porque pertenece a una familia de connotado poder económico, un verdadero error de semántica.
Si en verdad deseamos hacer más seductor ese sustantivo es válido anteponerle 'alta, exquisita, distinguida' y ya. Si no lo hacemos caeremos en la corrupción de ese concepto. Todos los seres humanos vivimos en sociedad.