Sí, te sobran unas libritas, pero no debes agobiarte, ¿y sabes por qué? Porque cuando vuelves a casa después del parto ya has perdido unas 14 libras: 5 u 8 del bebé, entre 1 y 3 del útero, de 1 a 2 litros de líquido amniótico y 2 libras de la placenta. En resumen, te sobran unos 5 o 8 libras de grasa, y tienes 16 semanas de baja maternal por delante para hacer algo; salvo que estés dando de mamar, en cuyo caso necesitas esa grasa para generar leche de calidad y debes posponer la idea de hacer un régimen.
Independientemente de que estés dando de mamar o no, debes esperar los cuarenta días.
No olvides consultarle a tu médico cuándo es el momento adecuado para iniciar tu dieta para bajar de peso.
Dieta para la baja maternal
Puedes volver a una ingesta normal de unas 1,500 Kcal -frente a las 2,300 del embarazo-, teniendo en cuenta que un 40% de estas calorías deben provenir de los hidratos de carbono, un 30% de las grasas y otro 30% de las proteínas. Y siempre debes hacer cinco comidas diarias y no dejar que pasen más de tres horas entre ellas, evitando la sensación de hambre. ¿Por qué? Porque así consigues mantener el nivel de insulina estable y evitar los picos, que es lo que engorda”, aconseja la doctora Sandra Mira. Pero ¿cómo llevar esta idea a la práctica? Aquí te ofrecemos una dieta básica que puedes seguir a diario:
Desayuno.
Empieza el día con un desayuno completo a base de cereales de trigo integral o de pan integral -mejor rico en cereales- con aceite de oliva extra virgen, café descafeinado con leche descremada y una pieza de fruta.
Media mañana y media tarde.
Una pieza de fruta, queso descremado o yogur desnatado y una infusión drenante (se venden en tiendas de medicina natural).
Almuerzo.
Verduras frescas de hoja verde (espinacas, frijolitos verdes), acompañadas de carnes magras (pollo) o pescado (atún y sardinas; ricos en Omega 3 y 6, hierro, fósforo, potasio y vitamina B) o huevos (muy ricos en proteínas, hierro, fósforo, zinc, selenio y vitaminas A, B, C y D).
Cena.
Caldos vegetales, pescado o huevos y un producto lácteo (vaso de leche) para restituir las reservas de calcio.
Con esta dieta puedes tomar un máximo de cuatro huevos a la semana. Y dos veces por semana, legumbres como plato único, acompañadas de verduras o de una ensalada, a tu elección.
Alimentos que te ayudan
Para protegerte contra la anemia, debes comer alimentos ricos en hierro, como las carnes rojas, el hígado y la remolacha. Y para que tengas una mejor absorción incrementa el consumo de vitamina C naranjas, mandarinas, toronja, y piña.
Consume alimentos ricos en magnesio, ya que su déficit puede producirte debilidad y cansancio, un mayor grado de irritabilidad e insomnio. Lo encuentras en espinacas, espárragos, melón, remolacha, almendras y germen de trigo.
Si el parto ha sido por cesárea
Si el parto ha sido mediante una cesárea
Tras el parto estarás un día a base de suero, uno con dieta líquida y otro a dieta blanda.
Pasarás hambre, pero mira el lado positivo: adelgazarás más rápido. Además, cuando te den el alta, al cabo de cuatro o cinco días, te recuperarás de tu debilidad con una dieta de 1,500 calorías si no estás dando de mamar, o de 2,000 calorías si amamantas a tu bebé. De ellas, entre un 55 y un 65% deben ser hidratos de carbono, entre un 15 y un 20% de grasas insaturadas y entre un 15 y un 20% de proteínas. Mantenlo 15 días y luego retoma tu dieta normal: 1,500 calorías diarias, de las cuales los hidratos de carbono deben ser el 40%, las grasas el 30% y las proteínas el otro 30%.
ALIADOS
Aumenta el consumo de proteínas de origen animal, vitaminas K y C y oligoelementos como el zinc, los frutos secos oleaginosos (nueces), aceite de oliva (dos o tres cucharaditas diarias) y agua (de 2 a 3 litros). Todos estos nutrientes evitan que tengas hemorragias, favorecen la regeneración y cicatrización de la cesárea y evitan el estreñimiento.
A EVITAR
Rechaza los alimentos que te produzcan hinchazón abdominal (flatulentos) o estreñimiento, como las coles, el repollo, la lechuga, las judías, las patatas... Para remediar estos trastornos, “los brotes de soja contienen enzimas que facilitan la digestión de los hidratos de carbono y de las proteínas, evitando así las fermentaciones microbianas causantes del gas intestinal. Y los yogures bio contienen bacterias vivas que normalizan la flora intestinal”, apunta la doctora. Una cosa más: no recurras a los laxantes por tu cuenta, ya que puedes sumar a los dolores propios de la cesárea, los retortijones ocasionados por los laxantes.