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No pierdas el hilo

  • Actualizado: 11 noviembre 2008 /

Justo cuando creía que con cepillarse los dientes tres veces al día era más que suficiente para mantener su boca sana.

    Justo cuando creía que con cepillarse los dientes tres veces al día era más que suficiente para mantener su boca sana, un nuevo hábito que no puede dejar de adquirir surge en el horizonte.

    Está bien, no es nuevo, pero sí se considera lo poco popular que es, bien podría serlo, nos referimos al hilo dental.

    “Sólo un 10 o 15 por ciento de mis pacientes lo usan regularmente. Hay una gran desinformación”, dice el especialista en rehabilitación dental Jesús Amador Pérez.

    “Y es vital porque cuando usamos el cepillo dental limpiamos la parte vestibular y lingual de los dientes, pero no entre ellos. Si no se remueve la placa interdental, se forman caries clase 2, las que son entre los dientes y son muy peligrosas”.

    En el mercado existe una gran variedad de hilos dentales, de todas formas, colores y sabores, aunque en realidad sólo existen dos divisiones reales: hila o cinta, con cera o sin ella.
    Las ventajas

    La cera es para facilitar el paso del hilo, por lo que este tipo es ideal para las personas de dientes muy juntos, aunque lo ideal es utilizar sin cera, ya que ésta puede quedar atrapada entre los dientes.

    Como lo que importa a la hora de utilizar el hilo dental es la remoción mecánica de la placa dentobacteriana, el tamaño, como siempre, no es importante.

    “El hilo es más delgado y su capacidad de limpieza es menor que la de la cinta”, apunta Amador Pérez, “es cuestión de preferencias, cualquiera de los dos funciona, si los usa bien”.

    Lo recomendable al utilizar el hilo es cepillarse los dientes, pasar el hilo y cepillar de nuevo.
    Una vez al día es suficiente para remover la placa adecuadamente y el mejor momento para usarlo es antes de dormir, ya que durante la noche es cuando más tiempo tienen las bacterias para reproducirse.

    Durante la primera semana de su uso puede presentarse un ligero sangrado que desaparecerá con la costumbre. El hilo dental no es recomendable para personas que sufren alguna enfermedad periodontal o con grandes separaciones entre los dientes. Para estos casos resulta más efectivo un cepillo interdental.

    Y aunque el uso regular del hilo dental mantiene la boca sin caries y con mejor aliento, Amador Pérez recomienda que cuando este último es el problema se recurra a otro gran relegado: el limpiador de lenguas. “En el 99 por ciento de los casos de personas que se quejan de mal aliento es por no utilizarlo”, afirma el especialista.

    Para dientes limpios y libres de caries, el cepillo no basta, pero la meta está a un hilo de distancia.

    El origen del hilo dental es una historia que se ha ido desenredando desde la prehistoria. Restos de palillos e hilo para limpiar los dientes se han encontrado en cráneos de hombres prehistóricos y antiguos indios americanos.

    Consejos

    La creación del hilo dental como lo conocemos hoy en día es atribuida a Levi Spear Parmly 1790-1859, dentista de New Orleans que empezó a recomendar en 1815 que los dientes se limpiaran utilizando un hilo de seda.

    Una duda recurrente es a qué edad puede incorporarse el hilo dental a la rutina de higiene. En cuanto dos dientes estén juntos debe empezar a utilizarse el hilo dental, dicen los especialistas.

    El hilo dental es algo que no tiene edad para usarlo y es muy importante, porque es el único elemento que remueve la placa entre los dientes.

    Las personas con puentes fijos o prótesis dentales pueden utilizar un 'water pick' que lanza agua a presión para limpiar entre piezas.

    Pronto saldrá en EUA el 'hummingbird' una especie de palillo plástico con sabor a menta que funciona con una batería y vibra al colocarse entre los dientes, removiendo la placa.