Charlene Wittstock ha regresado a su país convertida en su Alteza Serenísima tras su boda con el príncipe Alberto de Mónaco.
Su ahora esposo quiso que el destino escogido para la luna de miel comenzara en Sudáfrica, porque quería que su primer viaje oficial de su esposa como princesa de Mónaco fuera al país que la vio nacer.
Los recién casados se han alojado en la exclusiva y lujosa suite presidencial del hotel The Oyster Box, en Umhlanga, una localidad situada a 15 kilómetros de Durban. La suite, que cuesta al día 5 mil 100 euros, tiene 450 metros cuadrados divididos en dos niveles a los que se accede a través de un ascensor propio, piscina privada y terraza con salón privado con vistas al Océano Índico, desde donde habrá podido experimentar una de las emociones más maravillosas de las que hablaba Charlene: “redescubrir el cielo africano”.
Increíble
La boda entre Alberto y Charlene, los pasados 1 y 2 de julio, costó cerca de 20 millones de euros, según informaron fuentes del principado.
El presupuesto total de las festividades se divide prácticamente a partes iguales entre palacio y el estado, que ha previsto en los presupuestos nacionales una aportación de 9.85 millones, según precisaron las mismas fuentes.
Ayer por la noche fue la esperada gala de celebración en Sudáfrica donde Alberto y Charlene celebraron una vez más su boda con 400 invitados.