La emproblemada Lindsay Lohan se niega a entrar a rehabilitación, a pesar de que sus amigos insisten en que lo haga, reportó TMZ.
Según el portal, la actriz asegura que no necesita ayuda para controlar su gusto por el alcohol, a pesar de que trascendió que bebe dos litros de vodka al día.
Supuestamente, esa ha sido su forma de lidiar con el estrés que le trajo saber que violó los términos de su libertad condicional con su último escándalo en Nueva York, donde fue arrestada por agredir a una mujer.
Los amigos de Lindsay (26) quieren que reciba tratamiento antes de que llegue el momento de acudir al tribunal, con la esperanza de que eso ayude a darle una mejor imagen ante el juez.
Lohan fue arrestada el jueves 29 de noviembre en Nueva York luego de que una mujer denunció que la había golpeado durante una discusión, según la policía. Horas después, fue acusada en California de mentirle a agentes y de manejo imprudente por un accidente en junio en el que chocó su Porsche contra un camión.
La estrella de “Mean Girls” fue arrestada y acusada de un cargo menor de agresión.
Salió de una comisaría unas cuatro horas después con la cabeza escondida bajo una chaqueta negra.