Con la liberación de Jack Kevorkian, más conocido como 'El doctor muerte', el tema de la eutanasia o derecho a recibir ayuda para poner punto final al sufrimiento por una enfermedad terminal, se convierte nuevamente en un tema de discusión.
Kevorkian, quien ayudó a morir a pacientes terminales, salió de la prisión. Se encontraba recluido en Michigan desde 1999 por el asesinato, mediante una inyección letal, del enfermo terminal Thomas Youk.
'Es maravilloso, es uno de los momentos más importantes de mi vida', afirmó Kevorkian ante los periodistas que lo esperaban a las puertas de la prisión al momento de ser liberado.
Figura controversial
Kevorkian cumplió ocho de los 25 años de prisión a los que fue sentenciado y se ha comprometido a no dar más consejos sobre el suicidio; aunque afirmó que continuará luchando por el derecho a la eutanasia.
El antiguo médico consiguió la libertad condicional por su deteriorado estado de salud.
En cuatro ocasiones evitó ser encarcelado, aunque le revocaron su licencia en 1991.
Muchos recordarán a Ramón Sampedro, protagonista de la película 'Mar adentro', donde el conflicto se centra en si este hombre parapléjico tiene o no derecho a optar por la eutanasia.
La polémica se mantiene y seguro Kevorkian quedará en la historia como uno de los principales defensores de la muerte asistida para los enfermos terminales.
Preguntado sobre su experiencia en prisión, el médico bromeó: 'Fue estupendo, uno de los períodos más interesantes de mi vida'.
Cerca del fin
Según su abogado, al médico le queda menos de un año de vida debido a la hepatitis, la diabetes y una tensión demasiado alta. Durante su larga carrera profesional tuvo dos métodos que lo ayudaban en su trabajo: una máscara de gas conectada a una botella de monóxido de carbono y un mecanismo de autoinyección para una droga mortal.