20/06/2026
01:23 PM

La tragedia sin fin

Su cadáver fue encontrado entre un amasijo de hierros en el lecho marino de las frías aguas cercanas a la isla de Martha’s Vineyard, frente a la costa de Massachusetts, hace ya cerca de ocho años.

Su cadáver fue encontrado entre un amasijo de hierros en el lecho marino de las frías aguas cercanas a la isla de Martha’s Vineyard, frente a la costa de Massachusetts, hace ya cerca de ocho años.

Pero su muerte a los 38 años no hizo más que agrandar la leyenda del único hijo varón del presidente John F. Kennedy.

Sobre la dinastía más famosa de EUA aparecen de cuando en cuando nuevas revelaciones y cuando parece que la obsesión de los estadounidenses con un clan que colocan al mismo nivel que las grandes familias reales europeas se diluye, es entonces cuando surge un nuevo dato.

El apellido encierra ambición, riqueza, poder, sexo, amor y muerte... Y ayer habría añadido una apostilla al capítulo del trágico accidente mortal de John-John una noche de julio de 1999 cuando su avioneta se hundió en el mar.

El Departamento de Transporte de EUA difundió una transcripción de parte de la conversación que, en la noche de la muerte de Kennedy, mantuvieron Adam Budd y el centro de llamadas de los Servicios Aéreos de la Administración de Aviación.

A sus 21 años, Budd compaginaba sus estudios con un trabajo de asistente en la rampa de aterrizaje del aeropuerto.

La noche del 16 de julio de 1999, Budd recibía una visita inesperada: una pareja se le acercó y le comunicó que estaban allí para recibir a la cuñada de Kennedy, Lauren, que viajaba en la avioneta que luego resultó siniestrada junto a su hermana y esposa de John-John, Carolyn Bessette.

Le pidieron que comprobara si el vuelo iba a tardar mucho en aterrizar. Se suponía que Kennedy iba a hacer una parada allí y luego seguir ruta hasta Hyannis, para asistir a la boda de su prima Rory Kennedy.

Titubeante, sin saber muy bien cómo actuar, Budd llamó a la torre de control, donde le comentaron que no se esperaba la llegada de la avioneta. Un rato más tarde, a las 22.05, Budd llamaba a la Administración Federal de Aviación en Bridgeport, Connecticut.

De acuerdo con los datos de la investigación, hacía 25 minutos que la avioneta se había estrellado. Parte de la conversación de Budd con la administración de aviación la publicó de forma no autorizada en 1999 el Boston Globe. Pero nunca se confirmó.

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John-John era conocido como el hombre vivo más sexy. People lo declaró en 1988 el más atractivo del país.

Ahora se ha revelado parte de esa conversación, y se ha podido escuchar en la cadena de televisión de Boston WFXT TV.

Éstas son las frases que avivarán un caso que no se cierra.

- Budd: “Me preguntaba si podrían localizar una avioneta”.

Desde la Administración Federal de Aviación se respondió: “¿Quién es usted?”

- “Trabajo en el aeropuerto”, respondió Budd, inseguro, sin llegar a decir desde qué aeropuerto llamaba.

- “Kennedy Jr. está a bordo. Está... quieren saber... dónde está”.

- “No damos esa información a través del teléfono”.

- “De acuerdo. Si es demasiado problema, pues... les diré que esperen, no es... tampoco... muy importante”.

Ya con los cadáveres de los tres pasajeros recuperados, cuando EUA contemplaba cómo la tragedia se cebaba otra vez sobre los Kennedy, Budd declaró que la persona con la que habló no fue demasiado “cooperativa”.

Lo que está sobre la mesa es que Budd alertó en su momento a la administración, pero ésta no organizó la búsqueda hasta cuatro horas después del accidente, cuando recibió una llamada oficial de los Kennedy.