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Júbilo desbordado

  • Actualizado: 20 junio 2010 /

Un día dedicado al amor fue lo que se vivió en Estocolmo.

Un día dedicado al amor fue lo que se vivió en Estocolmo. Desde tempranas horas, personas de diferentes lugares de Suecia se concentraron en el centro de la capital, algunos desde un día antes viajaron y se quedaron a dormir cerca del castillo para no perderse ningún detalle de la boda real.

Las estaciones del tren estaban abarrotadas de espectadores que ansiosos caminaban muy rápido para poder conseguir un buen lugar y observar el recorrido de los novios.

Habían policías por todos lados cuidando los puntos principales en donde pasaría el cortejo. También ayudaban a la gente para indicarles en dónde era el mejor lugar para ver. Era increíble la emoción que se sentía. En las calles se podían observar padres junto a sus hijas que, vestidas de princesas, esperaban con gran ilusión ver a Victoria, la heredera.

En varias tiendas, los que atendían estaban vestidos de princesas, las coronas fueron las que más se vendieron. El periódico El Metro regaló coronas a todos los que pasaban, algunos vendedores no desaprovecharon la oportunidad y hasta botes con agua con la foto de Victoria y Daniel vendían.

Cerca del lago donde los esposos se subieron en la barcaza había toda una feria. STV1, uno de los canales más importantes de televisión, instaló una gran pantalla en la cual transmitieron la ceremonia y el recorrido.

En el momento en que Victoria y Daniel se dieron el sí se escuchaban los gritos de alegría de los asistentes, parejas de suecos lloraban al ver a los novios en el altar y al escuchar las palabras del sacerdote.

Muchas personas que no vivieron la boda de los reyes Carlos Gustavo y Silvia de Suecia, esta vez tuvieron la oportunidad de ver una boda real. Su emoción no la podían esconder y con lágrimas en el rostro se abrazaban demostrando al mundo que Estocolmo es la ciudad del amor.