Tratando de atraer a espectadores jóvenes, los productores del óscar también buscaron personalidades diferentes para presentar la ceremonia. Y fue por eso que contrataron este año a James Franco y Anne Hathaway. Claro que James había sido elegido mucho antes de saber que estaba entre los nominados al óscar por la película “127 Horas”.
Compitiendo en la categoría de Mejor Actor contra el ganador del año pasado Jeff Bridges con “True grit”, Colin Firth por “El discurso del rey”, Javier Bardem con “Biutiful” y Jesse Eisenberg por la historia de Facebook en “La red social”, las probabilidades no lo favorecen, pero al menos le dieron más de “127 horas” para prepararse.
¿Se siente cierta presión por haber sido elegido para atraer un público más joven a la entrega de los óscar?
Es obvio que buscan algo así. ¿Es algo malo? Supongo que habrá ideas viejas y nuevas. Pero definitivamente quieren conseguir un grupo fresco de espectadores. Lo importante es apreciar la historia del cine, rompiendo la distancia que existe entre la juventud y una generación más madura.
Para estar a tono con las celebraciones, ¿festejas también el Día de los enamorados?
Con un buen ramo de flores, sí.
¿La novia de siempre, Ahna O’Reilly?
Sí, es actriz, crecimos juntos en la misma ciudad, es un poco más joven que yo. Fuimos a escuelas diferentes, pero crecimos dentro del mismo negocio del cine. Nos conocimos en Los ángeles y ya llevamos cuatro años juntos.
¿Ya hubo anillo de compromiso
(Ríe, pero no contesta).
En Palo Alto, más cerca de San Francisco que Hollywood, James Franco nació el 19 de abril de 1978. Recién después de los estudios secundarios, se mudó a Los Ángeles para entrar a la Universidad UCLA y empezó a tomar clases de actuación, buscando una solución para enfrentar la timidez. Tomándolo más en serio, pasó un año y medio con las clases de teatro en Robert Carnegie’s Playhouse West, cuando consiguió el primer protagónico en el programa de TV “Freaks and geeks” que apenas duró un año.
En cierta forma lo favoreció, porque tuvo suficiente tiempo libre para aceptar el rodaje de una película más popular sobre la vida de James Dean, en la cadena TNT. Al año siguiente, entró al cine de superacción como el mejor amigo de Tobey Maguire en tres películas diferentes de “Spiderman” (entre ellos, son tan amigos en la realidad, que James solía cuidar al bebé de Tobey durante el rodaje de la última película). Con otro estilo de cine, hasta Nicolas Cage lo eligió para dirigir su primera película “Sony” y el mismísimo Robert De Niro lo llamó personalmente para la película “City by the sea”.
En la película “Milk”, James Franco incluso pudo demostrar que había superado por completo la timidez al ganar el premio Independent Spirit Award como Mejor Actor de Reparto por interpretar al novio homosexual de Sean Penn. Pero como bien nos contó, detrás de cámaras, James Franco en verdad sigue de novio con la misma Ahna O’Reilly desde el 2006 (antes tuvo otro romance con la actriz Marla Sokoloff que en la serie “Desperate housewives” tiene el rol de Clair) .
Después de haber sido elegido en el 2009 por la revista Premiere como uno de los 40 hombres más sensuales de Hollywood, James compite este año por otro premio mucho más prestigioso: como el óscar a Mejor Actor por la película “127 horas”.
Y aunque suma el reconocimiento de presentar la ceremonia del óscar junto a Anne Hathaway, cuando las cámaras se apaguen James Franco seguirá con los estudios universitarios de filología inglesa como si la fama de Hollywood nunca hubiera existido.
¿Cómo lo toman tus compañeros de clase cuando se dan cuenta que están estudiando con alguien famoso?
Realmente no sé lo que piensan. Bueno, sé lo que piensa al menos uno de ellos porque recibí un email muy extraño cuestionándome cómo era que yo estaba estudiando ahí, cuando tengo mi propia carrera. (Ríe) Es mujer, se la notaba bastante molesta porque me había visto en una revista. Por lo visto no sólo tenía que verme en clase y se molestó.
¿Te dan algún trato especial por ser famoso?
Supongo que el único tratamiento especial que tengo en la Universidad, con algunos profesores, es que entienden mis horarios. Si hago una película, obviamente no puedo ir a clase. En esos casos hay gente que las graba por mí, para no dejar los estudios. Claro que tengo amigos en la Universidad y la verdad, cuando llego a clase todos se concentran en sus estudios.
¿Y en qué momento te decidiste a volver a la Universidad
Quería graduarme en UCLA porque después del primer año y medio, cuando empecé a tener más trabajo en cine, había dejado los estudios por completo. Y siempre me arrepentí. Cuando me di cuenta que la actuación no era una completa satisfacción, en el 2006 volví. Simplemente quería hacer algo más. Tenía 28 años... empecé a tomar una clase en UCLA y me encantó.
¿Es verdad que gracias a la Universidad dirigiste tu propio documental sobre el programa de TV “Saturday Night Live”?
Sí. Todo empezó como un proyecto escolar. Y pedí a SNL si podía seguir a Bill Harder por una semana. Apenas quería siete minutos de rodaje. Y después de hablar me di cuenta que me habían dado acceso libre a toda la producción. Ahí fue que pensé: “No voy a desaprovechar la oportunidad en un proyecto escolar”. Quería hacer algo mejor para mostrarle a la gente, porque nadie antes había podido hacer algo parecido. Me contaron que alguien lo intentó y no lo dejaron. Y seguí la producción por una semana completa. Ya lo mostré en el Festival de Tribeca y gustó bastante.
¿Crees que pueda verlo más gente?
Lo ofrecí a NBC y no parecía interesar al principio, aunque muestra un lado positivo de la producción. No trato de revelar ningún perfil oscuro de “Saturday Night Live”. Pero al final lo compraron. A mí me encanta el proceso del cine, todos los aspectos, porque las responsabilidades de dirigir son muy diferentes a la actuación.
¿Y cómo lograste convencer a NBC?
Mis representantes fueron los que pasaron por el dolor de cabeza. Hay una burocracia total. El problema creo que pasó por no llegar a la persona correcta.
Hablamos de la película correcta que te está acercando al óscar; para aquellos que todavía no vieron “127 horas”, ¿nos contarías la verdadera historia?
Todo lo que se ve es absolutamente cierto. El verdadero Aron es un alpinista experto que escaló todos los picos por encima de 14 mil pies en el estado de Colorado. Ese es mi personaje, pero en esta película, en realidad nunca llega a la cima porque queda atrapado en un cañón y tiene que cortarse el brazo para salir.
¿Tuviste que aprender a escalar montañas?
No tuve que tomar clases de alpinismo, pero fui a un gimnasio donde lo practicaban. Lo peor fue el aspecto físico, cuando tuve que perder mucho peso. Y ahí sí pasé por una dieta.
¿La vas a bautizar como la famosa “dieta del óscar?”
(Riendo) Creo que se llama dieta científica y de verdad la recomiendo. Te mandan por correo comida de buen gusto, pero son porciones exactas para saber qué hay que comer y qué no.
¿Y cómo elaboraste el lado emocional por el que te nominaron?
Para el lado emocional en la película “127 horas” trabajamos mucho con el verdadero Aron. Nos llevó por todo lo que pasó cuando estaba atrapado, lo que pensaba exactamente en cada momento. Incluso actuó para nosotros. La primera vez que lo conocí en Los Ángeles trajo todos los videos que había grabado en el cañón y es algo que nunca lo había mostrado fuera del ámbito familiar. Y algo así, para un actor, vale oro, porque pude ver lo que hacía cuando él todavía no sabía que podía sobrevivir. La historia es terrible, pero al menos salió vivo.
¿En los verdaderos videos se nota cierta esperanza de sobrevivir?
Lo que yo vi es alguien que había aceptado su propia muerte, pero igual seguía filmando para mostrarle las últimas imágenes a su familia. Y para mí fue la mejor guía de mi trabajo como actor.
¿El rodaje también fue en el mismo lugar?
La experiencia fue única, pero en verdad filmamos adentro de un estudio de Salt Lake City donde recrearon la porción del cañón donde Aron había quedado atrapado, aunque también tuvimos algunas escenas en el lugar exacto, en Utah. El estudio era increíble, porque no tenía las típicas paredes que se abren para las cámaras. Yo ni siquiera vi al equipo de filmación por un mes y medio porque me la pasaba adentro del cañón, estudiando alguna clase de la Universidad. Nadie más entraba ahí.
¿No probaste salir sin cortarte el brazo?
Tuvimos una escena que terminó durando 20 minutos porque el director me dijo que tratara de salir, que no parara hasta que él dijera “corte”. Y es lo que se ve en el cine. No hubo ninguna dirección especial. Dejaban que yo hiciera lo que me parecía bien y las cámaras eran las que tenían que ajustarse a mí. El trabajo fue excitante.
¿Te cortarías realmente el brazo por algo en particular?
Cortar mi propio brazo... no sé. Me da pánico cuando me sacan sangre para un análisis, así que no lo creo.