Majid Majidi, uno de los cineastas más destacados de Irán, relata en su última superproducción , Mahoma, la infancia del profeta para terminar con la “imagen violenta” del islam, dijo antes de la salida este miércoles de la cinta en su país. Además de proyectarse en 143 salas de Irán, se exhibió ayer en la inauguración del Festival de Cine de Montreal.
Para este experimentado actor de 56 años, que ya dirigió una decena de películas, algunas galardonadas en el extranjero (Baran, Niños del cielo), la elección del tema estaba clara.
“En los últimos años, una lectura errónea del islam en el mundo occidental ha originado una imagen violenta de este que no tiene ninguna relación con su verdadera naturaleza”, expresó.
En su opinión, esta “lectura errónea” se debe a “grupos terroristas” como “el Estado Islámico, que no tienen vínculos con el islam, de cuyo nombre se apropiaron” y que quieren dar “una imagen aterradora en el mundo” de esta religión.
“Como artista musulmán, mi objetivo era crear una visión (del islam) que cambie la que tiene Occidente”, que se resume a menudo en un “terrorismo islámico vinculado a la violencia”, afirmó el cineasta. Sin embargo, “el islam es diálogo, bondad y paz”, agregó.
Majid intenta ser optimista respecto a la polémica y la posible violencia a la que podría dar lugar su largometraje en el mundo musulmán, en el que la representación del profeta Mahoma está prohibida.
“Países como Arabia Saudita tendrán problemas con esta cinta, pero otros países musulmanes la reclamaban”, defendió. A principios de año, el gran imán de la universidad Al Azar de El Cairo, Ahmed al Tayeb, una de las más altas autoridades del islam sunita, reafirmó su oposición a la representación del profeta y afirmó que eso supone “rebajar su estatus espiritual”.
Majidi piensa que su filme debe “unir” y no dividir a los musulmanes sunitas y chiitas, que se enfrentan violentamente en varios países de la región como Irak, Yemen o Siria. Mahoma no representa al propio profeta, sino cómo percibía, a través de sus ojos de niño desde el nacimiento hasta los 13 años, el mundo de tiranía que lo rodeaba, explicó.
La actriz Sareh Bayat.
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