17/05/2024
05:45 PM

Con música sí rinde el ejercicio

Una “rola” bien elegida puede incrementar la resistencia física hasta en un 15%, indica experto británico

    Todas las mañanas, cuando era niño, la música de una tienda de discos de segunda mano despertaba a Costas Karageorghis, hoy psicólogo del deporte e investigador de la Universidad de Brunel en Londres.

    Entonces, se asomaba por la ventana de su departamento localizado en Brixton, un área pobre de Londres, y notaba cómo la música que resonaba en las bocinas tenía un efecto en la gente que andaba en la calle.

    “Las personas cambiaban su lenguaje corporal y el gesto de su rostro, por lo que desde edad muy temprana tuve un gran interés en los efectos de la música en la condición humana”, explica Karageorghis.

    Su temprana pasión por la relación entre la música y el deporte se ha traducido en más de 20 años de investigación, en los que ha publicado 40 artículos académicos sobre psicología deportiva, muchos de ellos a partir de la influencia de la música en el ejercicio.

    En su más reciente estudio, “Efectos de los Tempos Musicales sobre las Preferencias Musicales, la Motivación Intrínseca y el Flujo en Ejercicios de Larga Duración” (Effects of Music Tempi on Music Preference, Intrinsic Motivation, and Flow during Long-duration Exercise), Karageorghis y sus colegas analizaron los efectos de la música sincronizada en la resistencia al hacer ejercicio en una caminadora.

    “Lo que encontramos fue que la música sincronizada incrementa la resistencia hasta un 15 por ciento, lo cual es el efecto profundo”, señala el especialista en psicología deportiva sobre el estudio que se publicará este año en el International Journal of Sports Medicine.

    ¿Qué música escuchar?

    Si alguna vez sentiste que hiciste mejor tu rutina de ejercicios escuchando a Madonna y a Justin Timberlake, no fue pura casualidad.

    Karageorghis, miembro de la Asociación Británica de Ciencias del Deporte y el Ejercicio, dice que la música que más ayuda para ejercitarse es la que tiene un tempo de entre 120 y 140 beats por minuto, como la música pop y dance.

    El tempo es la velocidad o ritmo que se le da a una obra musical y es vital para determinar la emotividad o dificultad de la pieza. Normalmente, cuando una obra está entre los 120 y 140 beats por minuto es porque es rápida o animada. En música clásica es el equivalente al “allegro” o “vivace”.

    “El tempo es importante y la letra tiene que ser positiva, por ejemplo, puedes escuchar ‘I like the way you move’, de Body Rockers y ‘Let’s Get it Started’, de Black Eyed Peas”, recomienda el especialista.

    El ritmo de la música también es importante y debe estar coordinado con el tipo de ejercicio.

    “Trata de examinar la actividad y busca música cuyo ritmo combine con la actividad a realizar”, explica. “Por ejemplo, si estás caminando, probablemente salsa no sea la mejor opción, y sí lo sería si fuera una marcha”.

    Karageorghis dice que la música punk no es una buena elección para escuchar haciendo ejercicio.

    “Al igual que la música por debajo de los 110 BPM o con muchos cambios de tempo, que vaya lento y después rápido. Por ejemplo, Pink Floyd no sería una buena opción”, considera.

    También, es necesario tener en cuenta la edad para encontrar la música ideal.

    A los gimnasios, dice, les recomienda que analicen a sus clientes, edad, género, y grupos étnicos, para después seleccionar la música apropiada.
    “Es importante usar música diferente para calentamiento y para el ejercicio de más alta intensidad”, comenta.