Costa Rica causa $30 millones de pérdidas a Centroamérica

El Gobierno de Costa Rica mantiene por tercer día la prohibición del ingreso de transportistas extranjeros.Las autoridades de ese país desconfían de las medidas sanitarias de los vecinos.

65 camiones hondureños están parados en la frontera entre Nicaragua y Costa Rica desde el lunes.
65 camiones hondureños están parados en la frontera entre Nicaragua y Costa Rica desde el lunes. /

SAN PEDRO SULA.

Después de tres días de mantener contra viento y marea medidas que limitan el libre tránsito de mercancías, el Gobierno de Costa Rica ha causado más de $30 millones en pérdidas al comercio centroamericano y ha provocado el embotellamiento de más de mil camiones en la frontera con Nicaragua.

En detrimento de la facilitación del comercio en la región, el Gobierno costarricense puso en vigencia el lunes dos decretos ejecutivos aprobados el viernes (42351-H y 42350-MGP-S) que prohíben, notoriamente con un matiz de discriminación por razones de salud, el ingreso de camioneros centroamericanos por ser, según las autoridades de ese país, sospechosos de portar el COVID-19.

Al aprobar los decretos, las autoridades ticas argumentaron que en las últimas semanas rechazaron en los puestos fronterizos de Peñas Blancas y Tablillas a 31 choferes extranjeros por estar contagiados con el coronavirus. Pero, aún con esos argumentos, la comunidad empresarial centroamericana, los transportistas y los gobiernos de la región reprobaron las medidas de la administración de Carlos Alvarado Quesada.

$18,000
Millones.La relación comercial entre Centroamérica y Costa Rica superó los $18,000 millones en los últimos cinco años.

Por ejemplo, para la Federación de Cámaras y Asociaciones Industriales de Centroamérica y República Dominicana (Fecaica), las medidas instauradas en las fronteras terrestres son “inviables” dentro del sistema logístico en la región.

El descontento es generalizado porque los decretos obligan a los choferes extranjeros a llegar hasta la frontera y allí hacer un “enganche” o “desenganche” de los contenedores a un conductor costarricense.

“El transporte de mercadería es responsabilidad de la empresa que, en primera instancia, fue contratada para ese propósito. Esta responsabilidad no puede delegarse a otra empresa que no tiene certeza del contenido del contenedor. Adicionalmente, trasegar la mercancía conlleva riesgos, como robos y accidentes, en donde el seguro únicamente puede ser cobrado por la empresa que contrató el dueño de la carga”, plantea la Fecaica.

propuesta
El lunes 25 de mayo, un grupo técnico interinstitucional compuesto por autoridades de comercio, salud, migración y aduanas de todos los países del Sica presentarán al Consejo de Ministros de Integración Económica (Comieco) una propuesta de acuerdo de bioseguridad para las fronteras.

Tal como lo había advertido Diario LA PRENSA en un artículo publicado el lunes, esa organización denuncia que “las medidas unilaterales tomadas por el Gobierno de Costa Rica han llevado a la paralización de los puestos fronterizos, generando desabastecimiento de materias primas y bienes de consumo, afectando gravemente la ya golpeada economía de nuestros países”.

En un intento por evitar el escenario que ahora están lamentando los empresarios, Honduras convocó a una reunión virtual el lunes al Consejo de Ministros de Integración Económica (Comieco), pero al final, el encuentro no logró resultados positivos porque Costa Rica, pese a las nefastas consecuencias, se mantiene empecinado en mantener esas medidas.

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Las medidas decretadas por el Gobierno de Costa Rica ya causaron severos daños a la economía centroamericana que este año, a causa del COVID-19, crecerá mucho menos. En este momento, más de 1,000 camiones cargados con productos de diferentes países de la región se encuentran parados en la frontera entre Costa Rica y Nicaragua.

Los ministros de economía de Centroamérica le propusieron a Costa Rica que, en vez de esas medidas restrictivas, empleen un protocolo de bioseguridad que sería utilizado en todos los países de la región; no obstante, las autoridades de ese país, Dyalá Jiménez, ministra de Comercio Exterior, y el viceministro Duayner Salas, respondieron de forma arrogante a sus homólogos, según consta en las imágenes de la reunión virtual a la cual tuvo acceso LA PRENSA.

“¿Y cómo se van a armonizar las medidas sanitarias si hay países que carecen del todo de medidas sanitarias?, respondió Salas durante la reunión virtual, realizada por medio de GoToMeeting y en la cual participaron, también, Vinicio Cerezo, secretario general del Sistema de la Integración Centroamericana (Sica) y Melvin Redondo, secretario general de la Secretaría de Integración Económica Centroamericana (Sieca).

Contagio

Carlos Eduardo Lechuga Reyes, presidente de la Asociación de Transportistas Internacionales (ATI) de Guatemala, acusa a Costa Rica de contagiar a los choferes y también de discriminar a los trabajadores del resto de la región.

“Nosotros estamos pidiendo que eliminen esos decretos. Ya estábamos bien con que solo tomaran la temperatura. Eso era suficiente. Lastimosamente, ellos mismos son los que contagiaron a la gente y ahora nos hacen culpables a los que somos del CA-4. Resulta que todos estábamos bien, pero cuando comenzaron a hacer hisopados ya aparecieron muchos contagiados”, dijo en una entrevista telefónica con Diario LA PRENSA.

En Guatemala, según Lechuga Reyes, los transportistas “están haciendo un paro técnico” y le han recomendado a los agremiados y exportadores “que si van a cargar con destino a Costa Rica que no lo hagan para que no se vayan a quedar en la cola”.

Hasta anoche, considerando información de los gobiernos de Honduras y Nicaragua, se encontraban en la frontera con Costa Rica 1,352 camiones con alimentos, medicinas, materias primas y otras mercancías que esperan los importadores de ese país.

De acuerdo con estadísticas de Sieca, el comercio entre la región y Costa Rica supera los $3,500 millones al año, a un ritmo diario de $10,000 millones. En 2018, le compró a Centroamérica $1,132 millones y le vendió más de $2,268 millones.

Protocolo

La designada presidencial María Antonia Rivera, ministra de Desarrollo Económico, informó que este día tendrán una reunión autoridades de Centroamérica “para trabajar en un protocolo de bioseguridad regional para transporte terrestre de carga que uniformará los mecanismos de prevención y control sin entorpecer el tránsito de mercancías”.

“Como país, que ocupamos la presidencia pro tempore (del Sica), nos preocupa porque la medida de Costa Rica impacta fuertemente en la economía de Centroamérica. Les pedimos a los ministros de Costa Rica que le transmitan al Presidente nuestra inquietud y que lo incentiven a que reconsidere esa medida”, dijo. Debido a que el Gobierno de Costa Rica no aceptó la solicitud el lunes de los ministros de economía de la región, el gobierno de Nicaragua aplicó una medida recíproca, es decir, bloqueó la frontera para impedir el paso de camiones de ese país. Con esta restricción aísla comercialmente al vecino.

A criterio de Raúl Alfaro, presidente de la Asociación Salvadoreña de Transportistas Internacionales de Carga (ASTIC), Costa Rica está alterando toda la actividad comercial “que ya había logrado estabilidad”.

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Dyalá Jiménez, ministra de Comercio Exterior, y el viceministro Duayner Salas respondieron de forma arrogante a sus homólogos en la reunión del lunes

“Los ticos deben renunciar a esas medidas y deben emplear la misma directriz, el mismo protocolo que usen los otros países de Centroamérica. Ese protocolo debe eliminar, para empezar, la restricción migratoria; obviamente debemos velar que nuestros transportistas no permanezcan mucho tiempo en los países vecinos. Eso se debe a que desde hace treinta años, principalmente en Costa Rica, por la distancia de mil kilómetros, los choferes, por no venirse con los camiones vacíos, esperan que alguien se acerque y ofrezca un flete de retorno”, dijo.

Alfaro, en entrevista telefónica con Diario LA PRENSA, expresó que en la frontera entre Nicaragua y Costa Rica hay cerca de 400 camiones salvadoreños parados “y esto causa daños económicos a transportistas y dueños de la carga”.

“Los transportistas salvadoreños no vamos a aceptar que un costarricense nos lleve la carga porque eso nos merma el precio del flete. Por ejemplo, si me contratan por un flete de $1,000, quizás solo me van dar después $700 porque el transportista tico va a cobrar $300 por llevar la carga desde la frontera hasta la empresa. Y después me tocará regresar vacío a San Salvador, sin carga y sin ganancia. Estas medidas son un golpe fuerte. Ya nos estaban afectando con las pruebas de COVID que estaban haciendo. Los transportistas tenían que esperar hasta tres días los resultados en la frontera, en una frontera de 30 kilómetros”, dijo.

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La Prensa