“Ahora salgo menos, ya no enciendo el aire acondicionado y trato de utilizar las vías con menos tráfico”, comenta Andrea Martínez, una joven conductora sampedrana, sobre las medidas que ha adoptado para evitar que se dispare su consumo de combustible.
Ante la escalada en los precios de los carburantes, los conductores se han visto obligados a replantear sus hábitos de consumo. Y no es para menos, con un galón de gasolina superior que ya rebasa los L100 lempiras tanto en Tegucigalpa como en San Pedro Sula, la población busca maneras de economizar.
Luego de un sondeo en algunas estaciones de servicio de la ciudad, resultan cada vez más populares medidas como el cambio hacia combustibles más baratos, menor uso del vehículo, mayor planificación de las salidas y otras como apagar el aire acondicionado y abrir las ventanillas.
“Cuando salgo, defino una ruta de desplazamiento con menos congestionamiento de tráfico y utilizo el vehículo lo menos que puedo”, comentó Hernán Madrid mientras llenaba su tanque en una estación de servicio. El automovilista agrega que buscó hacerse de un vehículo con motor diésel a fin de reducir su gasto en combustible.
El taxista Francisco Gutiérrez comentó que en su caso circula “si hay movimiento (de clientes), si no, me paro para economizar combustible, porque está demasiado caro y cuando hay horas de movimiento se gasta”.
Fabricio Vásquez, un capitalino que trabaja en ventas, refiere que ha tenido que hacer ajustes en su rutina de trabajo para buscar el ahorro en el gasto de combustible. “Debido a mi trabajo en ventas, trato de tener solo citas confirmadas con los clientes, para no movilizarme sin necesidad”, expresó.
Sin embargo, Vásquez observó que las medidas de ahorro que practica le producen un beneficio limitado, ya que el precio de los carburantes no para de subir semana tras semana.
Alza en factura petrolera
Las fluctuaciones en el mercado internacional del petróleo y sus derivados, asumado al alza en el consumo interno, le pasan una pesada factural al país.
Según Desirée Medrano, directora ejecutiva del Consejo Hondureño de la Industria Petrolera (Cohpetrol), en 2012 el Estado gastó en la compra de derivados $2,235 millones, un incremento de 5.7% respecto al año previo. “Esto representa aproximadamente 18.5 millones de barriles importados en el 2012”, indicó.
En comparación con 2011, en ese año se importaron 17.5 millones de barriles, según datos del Cohpetrol, lo que dejó una factura petrolera de $2,030 millones.
Y mientras los usuarios de los combustibles siguen ingeniándoselas para abaratar la carga que representan los altos precios para sus bolsillos, el Gobierno esperará hasta “los próximos días” para presentar un plan de ahorro para los hondureños.
De acuedo a Reynaldo Sánchez, secretario particular de la Presidencia, será el designado presidencial Samuel Reyes el encargado de presentar el plan en los próximos días; a la fecha, sin embargo, no se han dado mayores detalles del mismo.
A lo que sí se refirió el funcionario fue a la medida del “Hoy no circula”, cuya implementación descartó; “este es un tema que no está en consideración del Gobierno”, manifestó Sánchez esta semana.
Algunas instituciones empresariales privadas han anunciado que comenzarán a difundir medidas para el ahorro. Mientras tanto, los hondureños, que pagan uno de los precios más altos de Centroamérica, tienen que ingeniárselas para enfrentar los altos precios.
Once incrementos y contando
La Comisión Administradora del Petróleo (CAP) dio a conocer ayer la nueva estructura de precios de los combustibles.
En San Pedro Sula, los precios serán los siguientes: la gasolina superior sube L0.16, para un precio de L26.62 por litro (L100.75 por galón); la gasolina regular sube L0.12, por lo que el litro costará L24.43 (L92.46).
En el caso del diésel el movimento es la baja en L0.17, para un nuevo precio de L22.56 por litro (L85.39 por galón), mientras el queroseno cede L0.23 para costar L19.29 por litro (L73.01).
En Tegucigalpa, los precios serán, para la gasolina superior L27.05 por litro (L102.38); regular L24.86 (L94.09); diésel L23.01 (L87.09) y queroseno L19.74 (L74.71).