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United, un pájaro herido por los problemas

  • Actualizado: 09 junio 2014 /

Con clientes insatisfechos, la aerolínea resultante de la fusión con Continental no ha logrado estabilizarse.

Nueva York, Estados Unidos.

Cuando han pasado casi cuatro años desde que United Continental Holdings Inc. empezó su turbulen­to despegue como aerolínea fusio­nada, todavía no alcanza altura de crucero.

La segunda aerolínea estado­unidense por tráfico de pasajeros ocupó recientemente el penúltimo lugar entre los operadores conven­cionales por tercer año consecutivo en el Estudio de Satisfacción de Ae­rolíneas de América del Norte reali­zado por J.D. Power.

Después de un 2013 rentable, United registró una pérdida en el primer trimestre. Según los datos más recientes del Departamento de Transporte de Estados Unidos, se ubicó en marzo en el sexto pues­to entre 12 aerolíneas por la puntua­lidad de llegada de sus vuelos.

Ade­más, quedó en el octavo puesto en cuanto al manejo de equipaje y ori­ginó más de un cuarto de las quejas totales contra las aerolíneas que los consumidores presentaron ese mes al gobierno.

Tras el cierre del acuerdo entre United y Continental en octubre de 2010, los ejecutivos preveían que el proceso de integración duraría al menos unos 18 meses.

Hoy, parte de ese trabajo no ha concluido. La empresa todavía no ha alcanzado un contrato de trabajo unificado con los auxiliares de vuelo, lo que significa que las tripulaciones no se pueden combinar de la manera más eficien­te para la aerolínea. Los mecánicos siguen usando dos sistemas de in­formática distintos para el mante­nimiento de los aviones.

Al mismo tiempo, United sigue operando muchos aviones regiona­les más pequeños, que gastan más combustible y cuyos espacios re­ducidos y bajas velocidades irritan a los pasajeros. Algunos opinan que la aerolínea tiene demasiados cen­tros de conexiones, lo que abulta los costos.

United señala que está mejoran­do en forma sistemática su flota y contempla agregar aviones más grandes. “Todos los centros de co­nexiones tienen que ganarse esa distinción todos los días”, dice Jeff Smisek, presidente ejecutivo de Uni­ted. “Nada es sacrosanto en ningún centro de conexiones. Haremos los ajustes cuando sea apropiado”.

Delta Air Lines Inc., en cambio, tuvo problemas con la puntualidad de sus vuelos y pérdida de equipa­je por alrededor de un año después de completar la adquisición de Nor­thwest Airlines en 2008. Pero pronto se estabilizó y ha registrado ganan­cias durante cuatro años consecuti­vos, reducido a la mitad su deuda, mejorado el servicio al cliente y co­menzado a repartir un dividendo.

La nueva American Airlines Group Inc., que se fusionó el año pasado, despla­zó a United como el mayor operador aéreo y ha anunciado ganancias ré­cord, aunque aún debe resolver de­safíos de integración.

“Al parecer hay algunos temas estructurales que deben ser resuel­tos”, dice Andrew Meister, analista de Thrivent Asset Management Inc., una gestora de fondos estadouni­dense que posee acciones de Delta y Southwest Airlines Co., pero no de United.

“Hay grandes tareas por hacer, desde el mapa de la red (…) a las relaciones con los sindicatos, la integración de sistemas y la moder­nización de la flota”, añade.

United afirma que la experiencia de los pasajeros ha mejorado con la incorporación de asientos completa­mente reclinables, conexiones Wi-Fi y mejores instalaciones en los aero­puertos.

Los analistas prevén que la aerolínea anuncie una ganancia en el actual trimestre así como en el año, y el precio de la acción ha subido cer­ca de 28% en lo que va de 2014. Tal apreciación, sin embargo, palidece frente a las alzas de 55% de la acción de Delta y de 77% de la de American en igual lapso.

“Estamos examinando todo, por­que tenemos un conjunto de activos que es muy bueno”, manifestó Smi­sek en una entrevista reciente. “No han estado produciendo el nivel de ingresos que deberían. Estamos muy al tanto de ello”.

Los problemas de United, sin embargo, han persistido pese a las predicciones del equipo de gestión. Smisek, el ex presidente ejecutivo de Continental que ahora gestiona la empresa combinada, tuvo que retractarse de una de las primeras metas que anunció: tener contratos conjuntos para todos sus trabajado­res para fines de 2011.

El presidente ejecutivo anunció hace un año que United estaba en buen camino después de un 2012 “horrible”, cuando las pérdidas as­cendieron a US$723 millones. Sin embargo, luego de obtener una ga­nancia de US$571 millones el año pasado, la aerolínea divulgó una pérdida de US$609 millones en el primer trimestre, un período en el que la mayoría del resto de las líneas áreas anunciaron ganancias.

Algunos analistas creen que Uni­ted no ha hecho lo suficiente. “Los re­medios propuestos hasta el momen­to parecen demasiado enfocados en la operación cotidiana”, indica Da­vid Fintzen, de Barclays Capital Inc. Fintzen cuestiona si United cuenta con una flota adecuada para servir sus siete centros de conexiones en forma óptima y si algunos de estos hubs son viables en el largo plazo.