San Pedro Sula, Honduras

Por 90 años, Tabacalera Hondureña ha sido parte del desarrollo industrial y comercial, con una fábrica que aplica las nuevas tecnologías y se adapta a los desafíos globales.

La empresa pertenece al grupo British American Tobacco (BAT), compañía tabacalera número uno del mundo con productos exportados en cerca de 200 mercados.

BAT consolidó su liderazgo global al adquirir Reynolds American por 49,000 millones de dólares para formar la mayor firma del sector.

En la actualidad, poseen 200 marcas, con más de 55,000 empleados en 46 fábricas distribuidas en 41 países.

Tabacalera Hondureña nació en el año 1928 en San Pedro Sula, con capital nacional y subsidiaria de BAT.

La designada presidencial María Antonia Rivera, Menoti Maradiaga y Luis Larach fueron recibidos por ejecutivos de Tabacalera Hondureña.

Para ese entonces, las instalaciones de la fábrica estaban en donde ahora es la plaza Lempira, en la séptima calle del barrio del mismo nombre.

Con la visión de los líderes, en 1979 la empresa es movida al predio en el que funciona hasta hoy (bulevar al sur, kilómetro cinco).

Años más tarde, gracias a la ubicación estratégica y la eficiencia en fábrica, los ejecutivos decidieron consolidar en Honduras toda la producción de Centroamérica.

Hoy en día, la compañía aporta L900 millones anuales al fisco hondureño, convirtiéndose en uno de los principales contribuyentes.

La producción de la industria tabacalera suma 5,500 millones de cigarrillos de 142 marcas. La fábrica genera 350 empleos directos de talentos hondureños y 1,000 indirectos. Desde Honduras exportan a Centroamérica, República Dominicana, Bahamas y Curazao.

Además, el año pasado hicieron la primera exportación de un producto que no es cigarrillo, al enviar materia prima a Trinidad y Tobago, superando en logística y costos a Jamaica, pese a que esta isla es parte de la Comunidad del Caribe (Caricom).

“La clave para arribar a estos noventa años y para los que vienen, es el talento humano con que contamos. Por medio del capital humano hemos logrado mantener altos estándares de calidad, eficiencia de primer nivel, excelente servicio a nuestros clientes y costos competitivos”, dijo Rolando Castillo, gerente de Tabacalera Hondureña.

Agregó que dado el excelente desempeño de la empresa, BAT sigue depositando la confianza en Honduras mediante fondos para invertir todos los años en tecnología de última generación y en innovación de sus productos.

“Continuaremos con nuestra agenda de innovación brindando formatos alineados al consumo promedio del hondureño, como ejemplo cajetillas de 12 cigarrillos, cápsulas en los filtros que permiten mezclar una fumada tradicional con sabores, y transformar la industria de tabaco con el ingreso de productos de la siguiente generación”, indicó Raúl Hernández, gerente de País de BAT.

Esto abarca productos sin tabaco con vapor, y productos de tabaco cuya diferencia versus un cigarrillo tradicional es que no generan combustión, es decir, el tabaco no se quema y, por ende, produce mucho menos emisiones tóxicas.

Retos.

El consumo de las marcas legales ha disminuido casi doble dígito en los últimos años, producto del crecimiento de marcas ilegales, impactando de forma negativa en la recaudación fiscal del país, e incrementando riesgos asociados a los consumidores al ser marcas que no cumplen con estándares de calidad que exige la industria.

“Centroamérica es un puente atractivo para la movilización del contrabando de cigarrillos, si tomamos en consideración la ubicación geográfica y las zonas libres, en particular en Belice y Panamá.

Por eso es importante reforzar los puntos fronterizos entre los países centroamericanos y establecer alianzas en cuanto a vigilancia y a endurecer las penas para los que practican este delito”, sostuvo César Agurcia, gerente de Asuntos Corporativos para Centroamérica de BAT.