El empresario John Sachtouras es un ejemplo del sueño americano. Emigró de Grecia a Estados Unidos hace 30 años y en febrero de 1992 firmó para él mismo un cheque sin fondos por un millón de dólares, logrando hacerlo realidad el 26 de mayo de 2011, fecha de su cumpleaños 51.
Este visionario personaje y conferencista internacional estuvo de visita en la Universidad Tecnológica de Honduras (UTH), donde motivó a los estudiantes a materializar sus sueños a través de su exposición “Triunfando a través de las Redes de Marketing”.
En 1983 sentí un gran vacío al perder a mi padre y simultáneamente tuve la responsabilidad de hacerme cargo de mi madre y hermano. Mi familia estaba vinculada a la industria turística, pero dos años después el turismo bajó muchísimo debido ataques terroristas y advertencias del presidente Reagan de no visitar Europa por el riesgo que corrían los turistas. Por primera vez en mi vida no tenía dinero en la bolsa. En ese tiempo un amigo estaba decidido a irse a Estados Unidos y le dije ‘yo me iré contigo’. En 1986 llegué impactado a Nueva York, hablando seis idiomas y con una profesión.
Tenía $3,000 conmigo pensando que iba a aguantar tres o cuatro meses. En el resultado de tres semanas me di cuenta que en Nueva York no había trabajo. Años después ya trabajaba en un restaurante y un cliente muy amable me entregó un volante sobre una conferencia de mercadeo en red, algo que conocí por primera vez.
En esa conferencia hablaron del poder, la multiplicación y la idea de un negocio es simplemente compartir un producto y buscar personas con mente abierta.
Me invitaron a un negocio de café -Organo Gold-, pero estaba acostumbrado a vender productos tecnológicos innovadores que nadie conocía, pero mi esposa y yo entramos y nos ha ido súper.
La mayoría que trabaja en una empresa, no cree en una empresa, cree en el cheque. No es tan necesario creer en la manera en que uno lo piensa, es más necesario conocer el producto.
Si conocemos las ventajas y beneficios del producto y entendemos la necesidad del cliente, tendremos una receta del éxito.
En 1992 asistí a un seminario y me motivó a documentar nuestra meta exactamente. Tomé mi chequera y escribí un millón de dólares para el 26 de mayo de 1995. Creí que podía pasar en tres años, pero nada. Me casé, hice un negocio grande con mi esposa en América Latina y hace unos años encontramos una excelente compañía y el cheque del millón se hizo realidad el 26 de mayo de 2011. Debido a este cheque una compañía de producciones en Hollywood querían saber más y ahora estamos en proceso de crear una película de mi vida, sobre las altas y bajas de mi sueño, el constante trabajo y la disciplina.
Al final no es el dinero que vas a ganar, sino el legado que vas a dejar. Muchos trabajan por el pan del día, pero yo prefiero trabajar por dejar un legado para impactar en las próximas generaciones. El mundo está cambiando de una forma dramática, considerando la tecnología. Los jóvenes y nuevas generaciones tienen el compromiso de prepararse para encontrar las oportunidades.
Si miramos un país o continente, podemos ver seres humanos con diferente color, idioma, religión o hábitos sociales, pero dentro de cada familia la situación es la misma. Cada ser humano quiere lo mejor para su familia y sus hijos. Vivimos en un mundo de mucha conexión social, donde la información corre rápido y los seres humanos se están adaptando más rápido.