Después de sorprender al mundo con su acercamiento a finales de 2014, Cuba y Estados Unidos restablecieron sus vínculos diplomáticos el 20 de julio de 2015, iniciando un complejo camino de normalización.
Al cabo de múltiples reuniones y visitas oficiales, los viejos enemigos de la Guerra Fría han logrado algunos avances, pero todavía siguen pendientes por resolver varias controversias.
Tras el deshielo, diplomáticos, responsables e inversionistas estadounidenses desfilaron por la isla, ávidos de no perder la oportunidad de conquistar un mercado que estuvo vedado durante largos años.
Pero el comercio bilateral es limitado y el embargo estadounidense, vigente desde 1962, aún representa un obstáculo para la inversión extranjera y los intercambios, indispensables en la apertura económica emprendida por Raúl Castro en la última década.
Algunas restricciones en telecomunicaciones, envíos de remesas y agricultura fueron levantadas por iniciativa de la Casa Blanca, pero la eliminación del embargo es facultad del Congreso, cuya mayoría republicana es hostil al acercamiento con La Habana.
Empresas como Netflix y Airbnb lograron expandir sus operaciones a la isla, aunque el pago de sus servicios solo puede realizarse con tarjetas de créditos emitidas por bancos extranjeros.
La cadena hotelera Starwood inauguró a finales de julio un hotel en La Habana, marcando el regreso de una multinacional estadounidense a la isla. Ese grupo abrirá próximamente un segundo hotel en la capital cubana.
Inversiones pioneras
Desde que iniciaron su acercamiento a finales de 2014, Estados Unidos y Cuba han tratado civilizadamente sus diferencias, pero sin remover los históricos obstáculos de su relación.
Del lado estadounidense persiste, entre otros, el embargo que tanto mortifica a los cubanos, pese a las medidas de alivio que ha adoptado el presidente Barack Obama.
Aun cuando Cuba lo considera 'insuficiente', la flexibilización del castigo ha permitido que algunos estadounidenses se animen a invertir en Cuba, un destino económico por explorar que ofrece mano de obra barata y calificada.
Hoy, es posible ver atracar en La Habana a un crucero de Carnival proveniente de Miami u hospedarse en el Four Points by Sheraton, de la cadena Starwood, las primeras grandes empresas en incursionar en décadas en la isla.
Y se espera que a partir de septiembre comiencen los vuelos comerciales entre ambos países. Sin embargo, solo a 'un pequeño grupo de compañías estadounidenses se les ha permitido hacer negocios en Cuba', por cuenta del 'bloqueo', reprochó recientemente el embajador cubano en Washington, José Ramón Cabañas.
Obama, que marcó el punto más alto de la nueva era con Cuba con una visita en marzo a La Habana, donde dio por enterrada la Guerra Fría, ha fracasado una y otra vez en su intento de convencer al Congreso, de mayoría republicana, de levantar el embargo después de 54 años.