24/11/2025
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La turbulencia global aumenta el atractivo de los bonos de Estados Unidos

  • 26 octubre 2014 /

El rendimiento del bono del Tesoro a 10 años ronda su nivel más bajo en 17 meses y los inversionistas no anticipan grandes cambios.

Nueva York, Estados Unidos.

Quienes apuestan a una caída en los precios de los bonos soberanos de Estados Unidos tendrán que seguir es­perando.
La desaceleración de la economía global y un descen­so en las expectativas infla­cionarias han convencido a numerosos inversionistas de que el largamente aguardado declive en los precios de los bonos del Tesoro de EE.UU. demorará más de lo previsto.

Hace apenas unos meses, la situación era diferente ya que muchos es­trategas predecían que el alza de 30 años en los precios de la deuda del Tesoro se aproxi­maba a su fin. Anticipaban una caída brusca de los precios este año, y una correspondien­te alza en los rendimientos (que se mueven en la direc­ción opuesta a los precios). Pero en una tendencia que se ha vuelto familiar desde la crisis financiera en 2008, pasó precisamente lo contra­rio. El rendimiento del bono del Tesoro a 10 años ronda su nivel más bajo en 17 meses y los inversionistas no anticipan grandes cambios. El aumento en los precios de la deuda no solo tomó por sorpresa a los inversionistas, sino a aquellos que tenían grandes posiciones en contra de un alza y quienes sufrieron pérdidas cuantiosas.

El motor del último tramo de la racha alcista ha sido una combinación de datos débiles provenientes de las economías de Europa y China, tibios indi­cadores estadounidenses y los conflictos geopolíticos. La bús­queda de un refugio seguro, que redujo la tasa de interés del bono a 10 años a 1,85% en la jornada del 15 de octubre, ha obligado a muchos estrategas a revisar a la baja sus proyec­ciones, pese a que algunos ad­vierten que el fortalecimiento de la economía estadouniden­se ejercerá una presión alcista. El rendimiento del bono del Tesoro a 10 años ha subido ligeramente desde mediados de octubre y cerró el viernes en 2,27% comparado con 3% a fines del año pasado.

“No es lo que preveíamos”, reconoce Jennifer Vail, res­ponsable de renta fija para U.S. Bank Wealth Manage­ment. “Pensábamos que ter­minaríamos el año muy por encima de 3%”. Su equipo ha estado reduciendo sus estima­ciones a lo largo del año y aho­ra proyecta una tasa de 2,65% para fines de año.

Esta semana puede ser cla­ve para determinar la direc­ción de las tasas a largo plazo. La Reserva Federal, el banco central de EE.UU., podría anunciar el miércoles el fin de su programa de compra de bonos que ha usado para esti­mular la economía.
El jueves, asimismo, se dará a conocer un cálculo pre­liminar del crecimiento de la economía estadounidense en el tercer trimestre, mientras que el viernes se publicarán las cifras de ingresos y gas­tos personales, que incluyen datos de inflación que la Fed sigue muy de cerca.

Quienes apuestan a un alza en los precios de los bonos, también han recibido una que otra sorpresa. Tom Graff, gestor de portafolio de Brown Advisory, que administra US$4.000 millones en acti­vos de renta fija, preveía que el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años estaría en­tre 2,5% y 2,7% en diciembre. “Pensamos que un repunte era posible, pero ciertamente no creía que volveríamos a los ni­veles de menos de 2%”, señala.

Detrás de este cambio hay un vuelco en una variable cla­ve para el mercado de bonos y para la Fed: las expectativas de inflación.
Aunque muchos esperaban a comienzos de año una mejo­ra de la economía y, por ende, un incremento de la inflación, varias tendencias han conteni­do los precios al consumidor. Los datos provenientes de Eu­ropa han sido particularmente preocupantes al mostrar que la zona euro corre el riesgo de caer en deflación, es decir una caída de los precios de los bie­nes y los servicios que sería nociva para su economía.

“El mercado tiene una mentalidad de inflación baja”, advierte William Irving, ges­tor del fondo de renta fija Fidelity Government Income, que administra US$3.900 mi­llones. “Hay muchas fuerzas en operación: un descenso en los precios de los commo­dities, el fortalecimiento del dólar y la debilidad de la de­manda en Europa, la lista es interminable”.

Las menores expectativas inflacionarias produjeron un replanteamiento sobre cuándo realizará la Fed su primer au­mento en las tasas de interés de corto plazo desde la crisis financiera. Las probabilidades de que ello acontezca en junio de 2015 han caído de 51% hace tres meses a 10% en la actuali­dad, según CME Group. La ma­yoría de los operadores ahora estima que la primera alza ten­drá lugar en octubre de 2015.

Las expectativas de infla­ción son una de las dos piedras angulares sobre las cuales de­pende el precio de los bonos de EE.UU. La otra es la tasa por encima de la inflación que los inversionistas pueden obtener, lo que se conoce como la parte “real” del retorno.

Últimamente, las expecta­tivas inflacionarias han colap­sado, lo que se puede apreciar con mayor claridad en el mer­cado de valores que protegen contra la inflación, conocidos como TIPS por sus siglas en inglés. Hasta finales de julio, el mercado indicaba que los inversionistas aguardaban una inflación de 2,5% dentro de un plazo de entre cinco y 10 años. Ahora, ha descendido a apenas 2,21%.

“La economía de EE.UU. se sigue expandiendo, pero carece de una chispa que desate un crecimiento más acelerado”, dice John Bellows, analista de investigación del fondo de renta fija Western Asset Core Plus Bond, que gestiona unos US$10.800 millones en activos.